domingo, 4 de mayo de 2014

Brisbane. Capital de Queenlands.


Y por fin llegamos a Brisbane!
Y digo por fin, porque invertimos quizá mas tiempo de lo que imaginábamos en esta parte norte del estado de Queenlands. Aunque verdaderamente mereció la pena por todo lo que vimos... y eso que nos quedaron muchas cosas por ver.
Y por fin también porque habíamos llegado a la mitad de camino en nuestro recorrido por Australia.

Aunque no os creáis que nos resulto fácil "aterrizar" en esta ciudad. Y es que la falta de conexión a internet, y por ello la falta de información, no nos dejo "movernos" de la mejor manera por esta ciudad en las primeras horas.
No podíamos dejar la furgo en ningún parking, por la altura del techo de la misma (2,80 m.) Por lo que lo teníamos que dejar en la calle, pagando casi 5 dolares la hora (!)... Así que optamos por dejarla directamente en un camping y movernos en transporte publico. (Bendito GPS que nos prestaron porque no se cómo nos hubiéramos movido sin él buscando todo lo que íbamos necesitando).

Eso si, debíamos pagar en el camping 38 dolares la noche, más el transporte publico... Aunque eso era barato, (según nos dijeron...); 5,60 dolares cada ticket de bus al centro... nada mas...
A pesar de todo, fue lo mejor que hicimos. Ya tenia yo ganas de no mover la caravana en un par de días, después de tantos kms recorridos.

En cuanto a la ciudad... lo que puedo decir es que nos encantó.
Una ciudad de 2,5 millones de habitantes... en una vasta extensión de terreno, con casas unifamiliares a las afueras pero con un centro urbano genial para caminar o moverse en bicicleta o transporte publico. Con grandes espacios abiertos, dejando ver siempre ese intenso azul de cielo desde cualquier parte. Y combinando perfectamente los pocos edificios antiguos con los últimos mas modernos y minimalistas.

Ayuntamiento de la ciudad.

Una de las iglesias del centro.


Lo bueno de haber pagado casi 6 dolares por el bus, era que te daba la posibilidad de poder coger otro transporte en el transcurso de las dos horas siguientes. Y nosotros lo que hicimos fue apurarlas al máximo.
En ese tiempo cogimos un par de ferrys para desplazarnos por el río que divide a la ciudad y conocer mas rápidamente sus diferentes zonas. Y de paso por la hora que era, ver la puesta de sol desde el barco y cómo la ciudad se va vistiendo de luces al caer la noche.

Y si ya nos estaba gustando por el día, mas podríamos decir por la noche, con las luces de los edificios y puentes emblemáticos destellando.


Zona de bares y restaurantes frente al rio y el puente "Story".

El "Story Bridge" iluminado tras la puesta de sol.


Un detalle que me sorprendió, fue ver cómo funcionan los autobuses públicos.
Aquí no tienen metro, pero han creado una red de vias y túneles, con los autobuses como únicos usuarios, que hacen que fluyan mas rápidamente por el centro urbano evitando así semáforos, atascos o cualquier otra cosa. Por lo que muchas veces si se quiere coger el bus, se tiene que bajar al subsuelo como si fuéramos a esperar al metro.

Sistema de transporte en la ciudad.


Dos noches son las que pasamos en esta bonita ciudad pero viendo creo, lo mas emblemático.
De precios como siempre, mejor no hablar...



Art Gallery de Brisbane con una escultura en el cielo.

Una ciudad con multitud de espacios abiertos.


Paseando por el jardín botánico.

Rocódromo de la ciudad frente a los rascacielos.


Fotos: Julen Esnal