miércoles, 7 de mayo de 2014

Surfers Paradise; La Australia surfera.


A tan solo una hora al sur de Brisbane se encuentra, el "Paraíso de los Surferos", (Surfers Paradise).
O así es como se conoce oficialmente a esta localidad de la zona de Gold Coast, a las puertas del estado de New South Wales según se baja hacia las ciudades de Sydney y Melbourne, (nuestro destino final).

Una mezcla entre Benidorm y Miami Beach... raro, no? Eso es lo que me pareció a primera vista... Unos cuantos enormes rascacielos, (algunos, de estilo setenteros) saliendo de en medio de la nada, pero con unos alrededores llenos de modernas y fabulosas casas, con los yates esperando en sus respectivos muelles, al más estilo Miami.
Y con una playa tan larga que ni tan siquiera el teleobjetivo de mi cámara llegaba a ver el final... a ambos lados!

La kilométrica playa de Surfers Paradise.


Fue una pena no haber podido ir con mas tiempo y haber podido ver y probar esas famosas olas por las que esta localidad es conocida con ese nombre; Porque escuelas y tiendas relacionadas con el surf había a patadas... Aunque después de observar la gente de alrededor y el postureo que allí se respiraba, no me llegó a convencer del todo este... "paraíso".

Rascacielos al borde del mar.


Más y más bloques de edificios, uno detrás de otro.


De paso que paramos para ver la ciudad, aprovechamos la parada para comer algo rápido (siempre hecho en la furgo por supuesto, por los precios inaccesibles de comercios y restaurantes) y seguir ruta hacia el sur. Unas 4 o 5 horas de viaje al día nos habíamos marcado como objetivo para llegar a Melbourne y devolver nuestra ya tan querida caravana a tiempo.

La siguiente parada la haríamos en otro bonito lugar, Byron Bay, ya en el estado de New South Wales. Un pueblo mas pequeño y tranquilo que el anterior, pero con una playa igual de inalcanzable para la vista. Y por lo que se veía, igual de bueno para practicar surf por la cantidad de tiendas y tablas que se veían por la calle.

Playa de Byron Bay.


Teníamos intención de dormir cerca de Coffs Harbour, pero la noche se nos volvía a echar encima y debíamos buscar un camping antes que anocheciera. Y esta vez volvimos a tener suerte, porque buscando y probando, llegamos a dar con otro área de servicio donde podíamos permanecer de gratis. Y esta vez sí teníamos que haber parado en un camping para cargar energía, (ya que era nuestra cuarta noche sin cargar), pero nos arriesgarnos y decidimos probar suerte (sitios así, gratis, no se encuentran mucho por aquí, así que debíamos arriesgar...).

A la mañana siguiente teníamos todo funcionando, por lo que nos volvió a salir bien la jugada. (Y eso que en la compañía donde alquilamos la caravana, nos dijeron que debíamos cargar día si, y día no... menuda pasta nos hubiéramos dejado de más...).


Hogar, dulce hogar.



Al día siguiente, hicimos una pequeña parada en Coffs Harbour, y otra algo mas extensa para comer en Port Macquarie.
Conduciendo así, hasta que de nuevo se nos hizo de noche. 
Necesitábamos un lugar para dormir, pero no encontrábamos ninguno bueno. No nos importaba pagar si fuera necesario.
Hasta que finalmente la insistencia en la búsqueda tuvo su recompensa. 
Acabamos dando con un camping, no solo en el que pudimos hacer check in a esas horas, sino que ademas estaba bastante bien y encima se encontraba tan cerca del mar.
Así que os podéis imaginar qué hicimos nada mas despertarnos al día siguiente...







Desayuno en el camping... y vuelta a la carretera.


Fotos: Julen Esnal