domingo, 16 de marzo de 2014

De trekking por el norte de Tailandia.


No queríamos irnos de esta región, sin hacer un buen trekking recorriéndonos la selva del norte de Tailandia.
El día anterior contratamos la excursión en una de las muchas agencias que se encuentran por el centro de Chiang Mai. Los precios pueden variar mucho entre agencias, y no todas tienen un trekking que se base en "sólo trekking" sin tener que visitar animales o tribus de cuello alto... y aunque no os lo creáis, son mas caras que las que acabo de citar con el circuito completo... Anyway.

Al final nos salio por 1000 baths (unos 25€), con desplazamiento hasta el norte y unas 5 horas de caminata.

Nos debieron recoger a eso de las 7,30 am, pero no llegamos a nuestro destino hasta las... 11,30 am! (Se suponía que serian 2 horas de viaje, pero es un tanto agobiante salir de esta gran ciudad).
Y mas pesado se hace si uno va en un tuk tuk tipo camioneta, con el resto de componentes de la excursión al estilo militar, mirándonos unos a otros de frente, (los 11 que eramos todos europeos por cierto).
Aquí tuvimos, hasta el momento, el susto mas grande de todo el viaje, cuando la manera de conducir, y sobretodo la elevada velocidad a la que íbamos, hizo que tomáramos una curva en una recta perfecta! cruzándonos hasta dos carriles... Poco nos falto estamparnos contra la montaña que había en frente.
Varios de nosotros nos quejamos por la manera de conducir del tipo, y éste lo único que hizo fue enseñarnos los pocos dientes que le quedaban tras una sonrisa ... y bueno, redujo algo la velocidad.

Una vez en destino y tras unas aclaraciones por mi parte con el conductor, ya estábamos deseosos de empezar la caminata.
Cinco minutos antes, atravesamos una aldea para poder llegar hasta la misma selva donde se había montado "Rambo" (en su versión asiática) en el coche. O por lo menos es lo que nos pareció cuando nos bajamos todos de la camioneta para empezar la marcha, porque el tipo ni se presentó como guía, y con el atuendo que llevaba, (pañuelo alrededor de la cabeza, camiseta sin mangas y machete de unos 60 cm de largo en la mano, es lo que nos pareció...).

Os presento a Rambo, nuestro guia.

Cruzando literalmente la selva.


Menos mal que durante la caminata, cuando no estaba cortando a sablazos la vegetación que había frente a nosotros, (y que por cierto, no hacia ninguna falta cortar, ya que el camino era lo suficientemente ancho como para pasar todo el grupo en fila), hacia alguna parada para explicarnos sobre la fauna y flora que íbamos viendo durante la caminata.

Hubo unos cuantos lugares a destacar dentro de la caminata, pero me quedaría con dos en concreto: 
La cascada y la cueva de los murciélagos.

A la cascada llegamos hacia la mitad del trekking para comer y darnos un buen baño, (perfecto para quitarnos el sudor acumulado), disfrutando de saltos desde las rocas, un tobogán natural y en definitiva del increíble entorno.
Allí nos proporcionaron el lunch que entraba dentro de la excursión y el cual consistía en una bolsita con una "bola" de hoja de plátano, con arroz riquisimo en su interior, y unas piezas de pollo para acompañarlo.
No se si era el hambre que teníamos, el entorno donde estábamos, o es que estaba realmente bueno, pero nos sentó de maravilla.

Cascada y lugar donde paramos a comer.


La comida se sirve en hojas de arboles plataneros.


El gran tamaño de los insectos de la zona.


Tras la parada de casi una hora, volvimos a ponernos en marcha y sudar otro poco mas. (Es increíble la humedad que hay en estos lugares). Subiendo colinas desde donde teníamos preciosas vistas de la selva y donde nos encontramos insectos enormes, llegamos a una montaña donde se encontraba la cueva.
Antes de entrar, Rambo hizo una fogata, más que para hacer fuego, para que saliera humo. Lo hizo especialmente para la gente que no iba a entrar a la cueva, para que no les acribillaran los mosquitos.

Debimos entrar una cuarta parte del grupo, y lo hicimos por una entrada que apenas se veía, ya que tuvimos que bajar hasta una especie de cueva semiabierta, y desde ahí, acceder al interior.
Lo que Rambo no nos dijo, fue que había una inmensa colonia de murciélagos, muchos de ellos revoloteando sobre nuestras cabezas, ya que el techo de la cueva era bastante alto.
Yo no soy muy amigo de estos bichos, (es mas, me son bastante desagradables), pero aguanté quedarme un rato mas para ver ese espectáculo.
Afortunadamente llevábamos linternas (de casualidad) con las que pudimos ver más de lo que hubiéramos podido, porque dentro de la cueva había como otra cueva donde se encontraban cientos y cientos de estos... simpáticos animalillos.

Entrada a la cueva.



En definitiva y tal y como esperábamos, pasamos un grandisimo día descubriendo y conociendo más esta preciosa naturaleza que nos rodea, con una buenisima caminata que nos dejo fundidos, pero con ganas de llegar a Chiang Mai y tomar otro delicioso Path Thai.


Fotos: Julen Esnal