martes, 9 de julio de 2013

Pekin, ultimo día. De camino a Shanghai.



Teníamos tiempo hasta las 19:30 que nos salía el tren hacia Shanghai, para poder ver, algo mas, de todo lo que nos quedaba por visitar en Pekin. Ni siquiera una semana entera daría tiempo para verlo todo en esta enorme ciudad de 21 millones de personas.

Decidimos visitar el Lama Temple que nos quedaba cerca de nuestro hotel, pero queríamos ir andando para pasar por uno de los tantos parques que tiene esta ciudad para poder ver la vida que en ellos se desarrolla. Hay que pagar 2 yuanes, pero merece la pena porque están limpios y muy bien cuidados.
Era como un domingo cualquiera por la gente que había, (estábamos a miércoles, 9 AM) y no solo gente de la tercera edad.
 




Cientos de personas haciendo taichi, bailando bailes tradicionales, jugando al badminton, o incluso practicando cánticos nacionales. Todo con una buena energía que nos alucinaba. Decidimos sentarnos un buen rato y observar, hasta que nos dio por unirnos a ellos. (Yo concretamente "intentando" hacer algo de taichi. Lo difícil que me pareció por cierto).

Seguido nos fuimos a visitar el Lama Temple. 25 yuanes cada uno era la entrada, pero nos gusto mas que ninguno de los que visitamos el primer día.
Aquí la gente no solo venia a visitarlo como los anteriores, sino que había gente local rezando y budistas por todos lados haciendo sus quehaceres. Todo impecable y bien cuidado. Todo lo contrario a un templo hinduista.



Nos fuimos a la Beijing Railway Station con tiempo, ya que por lo que vemos, los chinos son bastante puntuales para todo. Y tal y como pensamos, ahi estabamos saliendo antes de la hora.
En China hay varios modos de viajar en coche cama. Soft (4 camas blandas por camarote) y hard (6 camas duras. Opción algo mas barata).
Elegimos la soft, (cerca de 500 yuanes cada uno), no solo por viajar con menos gente sino porque las camas eran ya algo duras... no nos queremos imaginar como serian las hard. Lo bueno fue que pudimos descansar bien.

Despues de 14 horas de tren, a las 9,30 de la mañana estaríamos llegando a la capital financiera de China, Shanghai.

Debo decir que mi concepto sobre Pekin, ha ido cambiando hacia mejor desde que la he ido conociendo. Es tremendamente grande. Avenidas enormes, y obviamente con muchisima gente, pero no da sensación de agobio o estrés en ningún momento. No se si por ese aire comunista o que pero se respira tranquilidad y buena energía en general.
Definitivamente es una ciudad que volvería a visitar con mas tiempo. Y para ciertos lugares, a ser posible, con un guía para poder vivirlo de cerca.





Fotos: Julen Esnal