jueves, 6 de junio de 2013

Jordania. El Mar Muerto.


Después de unos días de relax en Aqaba, teníamos que volver al caótico Amman para, en un par de días, organizar una escapada al Mar Muerto, y poder salir desde allí hacia el aeropuerto para volar a Kathmandu con escala en Dubai.

Decidimos reservar la excursión con el mismo hostel que nos hospedamos, el Jordan Tower hotel. Un guía bastante majo nos llevo a los 7 que eramos, a conocer diferentes lugares de connotaciones religiosas y el Mar Muerto como final de día.
Sinceramente nos pareció todo bastante aburrido por la peregrinación de turistas que había en los diferentes lugares, aunque como historia, fuera interesante.
Lo que mas nos gusto fue un un workshop que había pegado a un museo donde se enseñaba, trabajaba y vendía la especialidad local, los famosos mosaicos.
Grandisimo trabajo minucioso que tiene la realización de estas diferentes piezas.

Con muchas ganas de bañarnos por el calor que hacia, finalmente llegamos al esperado mar.
Deciros que como tiene tantisima sal concentrada, se debe tener una ducha cerca para poder ducharse tras el baño y que no se llegue a cristalizar, por lo que, como siempre..., o te vas a uno de los resorts de 5 estrellas que hay repartidos por su costa pagando 60€ al día, o como nosotros, vas a un "resort" publico que te cobran 16€. Esto te da derecho a unas piscinas, no naturales, y unas duchas para después del baño, pero... no es oro todo lo que reluce...

Dio la casualidad que decidimos ir en un dia festivo, por lo que las piscinas (que era lo primero que te encontrabas) estaban  abarrotadas de gente.
Y en cuanto al mar... la verdad que fue muy curiosa la experiencia.


Haciendo un poco el tonto. Foto: Sabri

Sabri podía ponerse de cualquier manera. Apenas se ve el horizonte.


Hicimos todas las chorradas y posturas que os podéis imaginar viendo cómo por arte de magia, no eres capaz de hundirte por mucho que lo intentes. Pero pasado cierto tiempo y con el sofocante sol ves como tu piel se va cuarteando y quemando cada vez mas rápido.

Necesitas una ducha rápida para refrescarte pero, ni están cerca, ni funcionan la mitad de ellas y las que funcionan lo hacen de la peor manera.
No quiero ni pensar cómo deben salir las mujeres musulmanas que se bañaban con ropa desde los pies a la cabeza...

Los precios para tomarse algo triplican, como poco, a los de la capital y buscar unas simples sillas para "pasar el tiempo" y no morirte de calor, es una ardua tarea.
El Mar Muerto es el punto mas bajo de la tierra, a 400 m por debajo del nivel del mar así que os podéis hacer una idea el calor que hacía.

Al cabo de un tiempo decidimos volver a bañarnos en el mar (viendo que se hacia imposible estar en la piscina por la gente que había y el calor que se pasaba)... por si hubiera alguna postura que todavía no habíamos intentado.... Fue algo mejor, ya que no pegaba tanto el sol, pero te empiezas a fijar a tu al rededor y no ves mas que basura, incluso dentro del agua.
El turisteo paleto de grupos hacia ya todo el resto...

Aspecto del lugar.

Basura acumulada en la orilla.


No obstante seguía siendo curioso ver cómo podrías cruzar hasta Israel sin morir ahogado aunque tardases horas. (Hecho por cierto, imposible de hacer por la vigilancia que había).
El efecto óptico que producía el mar en ese entorno desértico, sin absolutamente nada de vida en el, era una sensación nueva y extraña para nosotros.

Poco antes de irnos y después de pegarnos una... incomoda ducha (por lo mal que estaban), decidimos entrar a los baños para darnos una ducha mejor con jabón y cambiarnos de ropa pero... entre los olores y el mal estado de los baños... se te quitaban todas las ganas... y eran muchas os lo aseguro, por lo incómodo que te sientes con la sal.

Y yo me pregunto... ¿En qué invierten el dinero de la entrada para el servicio (podías ver hasta 3 trabajadores en un mismo sitio sin hacer absolutamente nada) y la limpieza que te encuentras? ...

Fue una pena, pero nos fuimos con mal sabor de boca.


Curioso aspecto del lugar.


Fotos: Julen Esnal