sábado, 11 de julio de 2015

Hacia la capital de Bolivia, La Paz.


Llegamos a la enorme ciudad de La Paz, en torno a las 7:30 de la mañana.
Después de 12 horas de bus desde la "otra" capital Boliviana, Sucre.
Lo malo fue que sin saberlo, tuvimos que volver a Potosí (es decir, desandar camino), para de ahí, enfilar hacia La Paz, ya que no se puede ir directamente desde Sucre.

Como anécdota dejo el susto que tuve a medio camino del viaje, cuando después de unas horas sin parar, a eso de las 3 de la mañana con todo el bus medio dormido, el bus hace una parada en medio de un pueblo en la única casa donde vendían algo de comida al viajero. 
Aprovecho a bajar del bus, para poder mear y estirar algo las piernas....  y sentir por cierto, un frío en el exterior considerable. Al estar ocupado el único servicio, decido ir a un descampado al lado de la casa.... Cuando de repente veo que el bus arranca y se va.... Yo estaba a medio mear y empiezo a gritar... pero entre el ruido del bus y la ausencia total de luz en las calles, el chofer ni me oía, ni me podía ver correr detrás del bus como un desesperado... hasta que unos metros más adelante... veo que se detiene... Gracias que Sabri, aun durmiendo, se despertó al sentir que no estaba a su lado (bendito 6º sentido... porque de no ser por ella, allí me hubiera quedado).

Aun con asientos tipo cama, se hace pesado el viaje.
Dormimos lo que pudimos pero las carreteras y la manera de conducir en Bolivia no son especialmente relajantes para dormir.

No teníamos pensado estar mas de dos días en La Paz, así que fue llegar al hostal Arthyr Guesshouse, dejar todo nuestro equipaje y volver a salir para conocer las esperadas ruinas de Tiwanaku, a hora y media de allí.

Entrada a la mega-ciudad de La Paz.


Cogimos un micro que paraba justo delante del hostel con destino al gran cementerio. En medio de un mercadillo callejero, empezamos a preguntar por los buses que van a Tiwanaku, y tras unas cuantas preguntas, nos llevaron hasta una micro que salia nada mas pagar nuestros boletos. (Menos mal, ya que un par de parejas llevaban esperando 45 min. para salir, ya que hasta que no se llena, no sale).
Aun siendo mas de una hora de trayecto en un cubículo algo incomodo (nos recordaba nuestro paso por Indochina) se nos hizo bastante ameno, hablando con una pareja boliviana, con quienes íbamos cambiando impresiones.

Al llegar, nos indicaron donde sacar las entradas (80 Bolivianos), y viendo que eramos un pequeño grupo de 7, decidimos compartir entre todos un guía para todo el recorrido.
No solo nos toco un buen guía, sino que además coincidimos con un grupo muy majo con quien pudimos intercambiar un montón de info interesante.

El guía nos hizo una pequeña introducción sobre lo que llaman, el origen de la cultura sudamericana. Una cultura que segun se cree pudo empezar en torno al 1000 a.C hasta el 1000 d.D. (No me cansaré de recomendar siempre un guía para este tipo de cosas. Es la mejor manera de enterarte bien de todo).







Fue contando la historia y mostrando todos los rincones de las ruinas, que hoy por hoy, todavía esta a un 15% excavado (!) de lo que parece, se encuentra enterrado. Se puede uno imaginar lo que puede aparecer aun por ahí...

En total, un recorrido de unas 2 horas y media de duración, con un sol y unas temperaturas un tanto elevadas, conociendo y aprendiendo sobre la cuna de la civilización americana (ahí es nada).



Con las ruinas de Tiwanaku al fondo.

Visitando las ruinas.


Para volver hicimos el mismo recorrido, con otra micro, aun más apretados que en la anterior, aunque aprovechando para hablar con más gente local, siendo éstos momentos de los más apreciados en el viaje, donde te situa donde realmente estas... conociendo mundo y la gente que lo habita en cada lugar.

Antes de llegar al centro de la enorme ciudad de La Paz, tuvimos que atravesar El Alto, un "barrio" de casi un millón de habitantes (!) pegado a la capital.
La ciudad más alta de mundo la llaman, a 4070 msnm y por desgracia, una de las zonas más pobres de Bolivia.
Una marabunta de gente cargados de...yo que sé (tanto coches, micros, buses... como personas), de un lado a otro. Con un tráfico infernal, las calles practicamente sin urbanizar, con más de la mitad de los edificios aparentemente sin terminar, (aunque habitados) y los que estan son terriblemente feos y fuera de contexto, pero... esto no era lo peor, sino la basura y contaminación que se veía en todo su alrededor.
Había algo en este lugar que no me dejaba apartar la vista de la ventana de la micro.


Micros abarrotadas.

Barrios a medio hacer.

Que alguien me explique esto...

Para qué hablar de medio ambiente.

Bienvenidos a El Alto...


Nada más llegar decidimos ir directos al hostel y descansar hasta el día siguiente.... Demasiado trajin para no haber apenas dormido en dos días.

El siguiente y último día en la capital quisimos ver una zona del centro que quedaba cerca de nuestro hostel. Los alrededores de la Iglesia de San Francisco. Una zona bastante turística, con restaurantes y tiendas para todos los gustos.

No quisimos dejar de ver el mercado de las brujas. Decenas de puestos artesanos donde, ademas de encontrar los productos típicos bolivianos, encontramos todo tipo de artilugios para las supersticiones, males de ojo, etc.
Lo peor fue ver a los cientos de fetos de llama (especialmente) y de otros animales, colgados de las paredes de cada una de las tiendecitas. Utilizados para todo tipo de remedios y creencias...
No nos lo podíamos llegar a creer ver toda esa masacre delante nuestro.
Es un tanto desagradable aunque queramos o no, es parte de su cultura y yo particularmete quería verlo con mis propios ojos.

Y por último y para cambiar un poco de aires, decidimos entrar al museo de la coca. Un pequeño lugar (montado de una manera un tanto casera) pero en el que te muestra muy bien lo que se ha convertido una planta utilizada durante siglos por los habitantes de estas tierras hasta lo que conocemos en nuestros días; Un conglomerado químico que absolutamente nada tiene que ver con la planta original. La cual por cierto nos ayudó en más de una ocasión a sobrellevar las zonas más elevadas de Sudamerica.

Aparte de algún que otro mercado, poco más vimos de esta inmensa ciudad.
(Cada vez nos dábamos más cuenta de evitar este tipo de grandes urbes).

A la mañana siguiente nos esperaba oro viajecito. Aunque esta vez a una zona mucho más verde y tranquila. La famosa Isla de Sol!

Pero esto, en la próxima post  ;)


Más fotos de El Alto:








Fotos: Julen Esnal
Foto de portada: Puerta del Sol de Tiwanaku.
www.julenesnal.com

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