viernes, 14 de noviembre de 2014

El Cajon del Maipo (II). Glaciar El Morado.


Nos recogió Patricio nuestro guía, a eso de las 9 de la mañana para ir directos a Baños Morales, a dos horas en coche desde nuestro pequeño pueblito de San Alfonso.

La mayor parte del tiempo en mala carretera; De arena y piedras, cruzando algún que otro río (sin puente) y circulando con decenas de enormes camiones que vienen y van desde la mina de yeso al final de dicha carretera.

Carretera hacia Baños Morales


Baños Morales, es la última aldea de esta carretera, y lugar desde donde se accede al Monumento Natural de El Morado, y a su vez al glaciar de San Francisco.

Tras pasar el doble control y registro por parte de los carabineros de Chile y abonar 2.000 pesos por persona, por fin empezamos la ascensión. 
La primera hora fue algo mas fuerte que el resto de las 3 siguientes, pero aun así perfectamente accesible para casi todo el mundo.
Con las pertinentes paradas donde Patricio nos iba comentando todo el precioso entorno que veíamos ante nuestros ojos.






Miles de colores se reproducían ante nuestros ojos en ese paisaje extraño, a causa de la cantidad de minerales que tiene la tierra de ese valle, (yeso, litio, ...).

Tras unas cuatro horas de ascensión, bien cubiertos por el intenso sol, el cual además nos reflejaba por grandes zonas de nieve que íbamos atravesando, pudimos llegar hasta la laguna.
Fue una pena verla congelada debido a las bajas temperaturas que todavía existen por las noches en el mes de Octubre. Aun así, se percibía un agua completamente clara en los bordes que aun aguantaban sin congelarse del todo.



Vista al lago congelado.

A destacar la ausencia de basura en todo el recorrido, (es más, en toda la zona del Cajón), tan sólo encontrándonos una bolsa de plástico que fue recogida por Patricio al instante.

Teníamos el glaciar, a "pocos metros" desde donde nos encontrábamos; Casi lo podíamos sentir... lo veíamos!... pero detrás de una montaña, la cual debíamos bordear por su base, para poderlo ver en su plenitud.
Lo cosa fue que aquí ya era todo terreno nevado y lo malo, que había partes en las que la nieve era tan virgen, que hacía que nos hundiéramos hasta las rodillas, por lo que teníamos que ir probando con el piolet para pisar en tierra firme.




Lo peor era que cada vez había más zonas donde, aparte de hundirnos, corría agua bajo la nieve, y empezaba a haber partes más profundas y era demasiado fría como para meter la pierna entera, por lo que Patricio nos aconsejó suspender la expedición.

Aun así, habíamos llegado a una buena altura y disfrutado de ello, por lo que tras un rico pic-nic y una buena conversación en un esplendido paraje, empezamos el descenso, que no nos llevó más de dos horas y media.


La enorme mina de frente.
El pueblo de Baños Morales.

Bajando hacia el pequeño pueblo.


Cuando bajábamos ya con el coche y llegando a San Alfonso, Patricio nos comento que, tiempo atras, había un tren que recorría estos pequeños pueblecitos, pero desde el golpe de estado, éste desapareció, dejando tan solo algunas reminiscencias de su paso por dichos pueblos.
Una de ellas, era el túnel que atravesaba una de las montañas, y que se podía atravesar, ya que habían desmontado los raíles.
_Anda! Como en Nueva Zelanda!. (Pensamos nosotros)...
En la entrada había un montón de flores, cruces, banderas, velas, fotos ...
_Qué es todo esto Patricio? Le dije ...
_Nada!... Me dijo... es que hace años se ahorcó un chico dentro del tunel...
_Bueno, nos adentramos entonces! .. nos dijo tras soltarnos ese insignificante comentario...
No podíamos decir que no... había que atravesarlo como fuera.
(Estaba completamente oscuro, pero yendo con las luces del coche, era bien diferente a no llevar ninguna, o simplemente la luz del móvil, tal y como nos ocurrió en NZ).
Pero... no fue exactamente igual...
Primero, porque estaba lleno de baches y basura y, segundo, en las condiciones en las que se encontraba el coche, podía quedarse parado en cualquier momento.
Finalmente lo atravesamos... Lentos; muy lentos, pero sin problemas.





Ni se paró el coche, ni vimos cosas raras, y pudimos llegar al pueblo de San Alfonso y despedirnos de Patricio compartiendo una buena cerveza.

Dos días estupendos los que pasamos en el Cajón del Maipo que como siempre, estando en preciosos lugares y dando con la gente adecuada, se hicieron, aún mejores.

Más fotos de la jornada:




Zona de volcanes.

Fotos: Julen Esnal