martes, 8 de julio de 2014

Trekking por el "Tongariro Alpine Crossing".


El mejor trekking de Nueva Zelanda!.
Así reza el eslogan del "Tongariro Alpine Crossing" en todos los folletos que te encuentras viajando por el país. Y mucho mejor en invierno, añadiría yo.
19.4 km. en unas 8 horas de caminata.
Subiendo por la falda de un volcán, pasando entre cráteres y bajando por otro volcán hasta llegar al bosque húmedo o rainforest.

Dos guías, (uno de ellos, maorí), y todo el equipo que necesitaríamos, (ropa de abrigo, calentadores, mochilas, crampones, piolets, ... En grupo reducido (12 personas). Todo ello por 165 dolares.
No. No fue nada barato, pero mereció tremendamente la pena.

Desde que nos recogieron, veíamos a lo lejos que estaba lloviendo por donde teníamos que empezar, pero uno de los guías nos comentaba la alta probabilidad que tendríamos de verlo todo despejado arriba en los cráteres.
Viento, con algunas precipitaciones, pero cielo despejado en la cima. Ese era el pronostico meteorológico, el cual debían conocer cada poco tiempo a través de los walkies que portaban.

Sabri con nuestro guía maorí.


Empezaban las fuertes ascensiones.


Los primeros 13 km fueron de subida suave a faldas de uno de los volcanes, el Ngauruoe. Fue ahí cuando entramos en contacto con la nieve. Unos pocos centímetros diría yo.
Oímos unas explosiones a lo lejos, pero al vernos las caras de sorpresa, nos explicaron que eran explosiones controladas para crear avalanchas por las pistas de ski que se encuentran en la otra cara de la montaña.
Estos volcanes siguen activos, por lo que nunca sabes cuando pueden despertarse.
Ahí nos comentaron, que en caso que alguno de los volcanes despertara, lo primero que debíamos hacer era,... mirar al cielo, esquivar las rocas y sacar ... ¿la cámara de fotos?
- Empezar a disparar, porque esas fotos se pagan pero que mucho!.
No era broma lo que nos decían,. Parece ser que pagan pero que muy bien por esas fotos.
Estos volcanes están todavía muy activos, así que en cualquier momento nos pueden dar el susto.
Las ultimas erupciones fueron en Agosto y Noviembre de 2012, así que no había pasado mucho tiempo desde entonces. (Septiembre de 2013 es la fecha en la que lo hicimos nosotros).

Tras los primeros 13 km allí estábamos, frente a la imponente ladera del volcán.
A partir de aquí seria una hora de subida mucho mas empinada, teniendo que hacer uso de los piolets, hasta llegar a una de las primeras cumbres del volcán.


Encarando una de las laderas del volcán.

Así lo anunciaba una de las señales.


Estas lo realmente preparado para ascender?.
 
Sin prisa pero sin pausa.

Cogiendo aire para continuar.


Antes de llegar a la parte mas alta, tuvimos que hacer una parada para ponernos los crampones por el hielo que había acumulado entre las rocas.
Es curioso caminar con este calzado. Y sin duda hizo el camino mas fácil por lo resbaladizo que se encontraba el terreno.

Y tras 50 minutos de fuerte subida, ahí estábamos en la cima de un enorme cráter. Nuestro primer gran objetivo.
No nos pudimos quedar mucho ya que nos recomendaban continuar para no quedarnos fríos con todo el sudor que teníamos en el cuerpo tras la subida.


Parajes increíbles haciéndolos prácticamente sin gente.

Se puede apreciar que nunca antes habíamos estado en un sitio así.

 Así que nos quitamos los crampones porque ya no los necesitaríamos por el momento, ya que aquí apenas había nieve. ¿Porque? Pues porque el suelo estaba caliente! Es increíble la sensación que da pensar la actividad que hay tan solo a unos metros bajo nosotros.

Continuamos hasta que nos salimos del borde del cráter, para continuar subiendo por entre más rocas hasta que llegamos a una explanada inmensa repleta de nieve virgen. Y efectivamente con el cielo bastante despejado!




Con un espesor de nieve que nos cubría hasta las rodillas en algunos tramos, si nos salíamos del trazado marcado, el cual estaba indicado por las huellas del grupo que nos antecedía.
Era como estar de nuevo en otro planeta. Sin gente apenas al rededor en un espacio tan basto, blanco y virgen. Estábamos cruzando otro de los cráteres.





De nuevo otra gran subida en fila india, porque no hay espacio para más, y por fin llegamos al punto mas alto del trekking. Os podéis imaginar las vistas...
Lo que recuerdo era estar el último de una fila de 12 personas, en el estrecho borde de otro de los cráteres. Sin hablar, todos mirando a todas partes.




Sin pararnos demasiado, porque un poco más adelante, subiendo un pequeño tramo al borde del cráter, pararíamos por fin a comer.
Y no podía haber mejor lugar que ese para parar a comer, porque tras la pequeña subida, allí se mostraban, frente a nosotros. Los llamados Lagos Esmeralda.
Dos de ellos del todo congelados. Afortunadamente, no el mas grande de los tres, para poder apreciar el color turquesa que poseen.


Espectaculares vistas desde allí.


Y seguía despejado! Bueno, durante 10 minutos, porque después se cubriría de nubes, no solo haciendo desaparecer los lagos que teníamos a 300 metros bajo nosotros, sino incluso, no llegando a ver mas de 30 metros hacia adelante.

Un bocadillo rápido con algunas explicaciones que amenizaban el picnic y continuar para no quedarnos fríos. Aunque el culo lo teníamos calentito de estar sentados en esa tierra negra, al borde del cráter. Es extraño ver todo nevado al rededor y sentir el intenso calor que desprenden ciertas zonas.
Y mas aun con un humo blanco y un fuerte olor a azufre que sale de entre las rocas.




Empezaba lo divertido; Bajar por esa empinada ladera del cráter, hacia los lagos esmeralda, donde la blanda y caliente tierra, hacia que tus piernas se cubrieran de terreno negro hasta los gemelos.
Para luego llegar al borde de los lagos y poder admirarlos de cerca.


Bastante pendiente la que tenia la ladera del cráter.

Los lagos apenas se veían tras unos minutos.


La siguiente breve parada, la haríamos frente a otro cráter, convertido ahora en un lago helado. Pero esta vez, sagrado para los maoríes, por lo que por respeto te piden no beber o comer frente a tal imponente belleza.


Poco se puede decir ante tal espectáculo.

De nuevo tramos con subidas.

A veces no se veía el final del barranco.

Laderas y laderas con toneladas de nieve.


Seguíamos bajando y según lo hacíamos, íbamos viendo los cambios de terreno y paisajes, dejando las laderas de los volcanes, para hacerlo entre montañas aun nevadas.
Hasta llegar a nuestra ultima parada. Un refugio, o un antiguo hub que le llaman, parcialmente dañado en su estructura, (pensé por vandalismo aunque me resultaba extraño por estos lares) a causa de las rocas caídas de las ultimas erupciones, que habían hecho, nunca mejor dicho, más que profundos daños en su estructura. Hoy en día no lo permiten tener habitado, a no ser por causas extremas.
A partir de aquí ya solo quedaba hora y media, bajando en zig zag la ladera de otra pequeña montaña, viendo frente a nosotros el enorme lago de Rotoara, hasta meternos de lleno en una exuberante rainforest, siguiendo el curso de un río.


Bordeando las montañas con el lago al fondo.

Parecía nunca acabar...

Y de repente, en medio de la rainforest.


Como casi siempre en estos casos, ésta fue la parte que más larga se nos hizo por la ininterrumpida bajada que hacia temblar nuestras ya cansadas piernas.

Tras finalizar diría que, de no haberlo hecho en invierno, se hubiera podido hacer sin contratar nada previamente, pero ese puntito de riesgo hace que sea mas bonito e interesante en esta época del año, (Septiembre). No llevar el suficiente equipo y un repentino cambio de tiempo pueden jugarte una mala pasada en cualquier momento.

En definitiva, un día agotador pero recalcitrante, después de haber hecho, (ahora sí puedo decirlo), el mejor trekking de mi vida.

Más fotos sobre el trekking:







Fotos: Julen Esnal