lunes, 23 de junio de 2014

Nelson y el Parque Nacional Abel Tasman.


Salimos de Franz Josef de nuevo con la compañía, Nakedbus.
Es un gran detalle, que cada vez que te montas en uno de estos autobuses, el conductor se presenta y comenta por qué lugares famosos o bonitos vamos a pasar y donde y cuando vamos a parar.

El trayecto fue de unas 9 horas, pero se nos hizo de lo más ameno porque íbamos subiendo hacia el norte bordeando toda la costa oeste, prácticamente pegados al mar.


Carreteras en el borde mismo de la costa.


Lo que no sabíamos es que una de las paradas que haríamos, seria en los famosos "Pancake rocks".
No somos muy dados a ver este tipo de "espectáculos" en donde los sitios son llamados de alguna manera por el parecido a animales o cosas. (Cosa por lo visto bastante común a lo largo de los países por dónde pasamos..)
La verdad que la gente nos habló de ello, pero no íbamos a gastar nuestro tiempo en ver... "parecidos naturales".
Pero en esta ocasión, por suerte o por desgracia, se nos brindaba la oportunidad de verlo.
Sinceramente, no sé en que proporción éstas rocas se parecían a tortitas una encima de otra, pero lo que sí os puedo decir es que era un lugar alucinante.


Aspecto de los "pancakes".

Un lugar especial justo al borde de la costa.


Las Pancake Rocks están en una región caliza muy erosionada junto al mar, que penetra durante la marea alta por medio de géisers marítimos verticales. La propia piedra caliza se compone de capas duras y blandas (animales marinos y sedimentos de plantas) alternadas.
(A mi sinceramente no me recordaban a pancakes ni de lejos...pero bueno...).

El agua brotaba con toda la fuerza de canales subterraneos.

Paisajes desde las pasarelas.


Una buena parada de 20 min. es lo que tuvimos, aunque ya podría haber sido de una hora .. Muy recomendable si se pasa por esta carretera.

Continuamos ruta hacia Nelson. Ultima parada de la isla sur.
(Dios!, ya?... el tiempo pasa sin darnos cuenta).

Nelson. Ciudad más al norte de la isla sur. Una ciudad... sencilla y muy muy tranquila. (A partir d las 5 no se ve prácticamente nadie en la calle... o por lo menos en invierno). Pero como suele ser regla general en toda Nueva Zelanda, con un entorno precioso. En este caso, el Parque Nacional Abel Tasman a pocos kms de allí.

Nada más llegar a la ciudad fuimos directos a otro hostel YHA. De esta manera nos asegurábamos una mejor estancia. Y así fue, porque de nuevo teníamos casi todo el hostel para nosotros y hasta nos pusieron en una habitación de sólo 2 camas por lo que estábamos como en un hotel... bueno, compartiendo baño, eso sí...

Al día siguiente reservamos una excursión al famoso Parque Nacional, pero a nuestro aire, sin grupos.
Una hora de bus desde el hostel hasta Kaiteriteri, barco hasta Anchorage y de allí, 12,5 km de trekking hasta Marahau, donde el bus nos recogería de vuelta.
Todo esto por 51 dolares. (Haciéndolo por nuestra cuenta...(!) No teníamos una mejor opción.
Nos avisaron que haría mal tiempo, pero no nos quedaban más días allí, así que decidimos hacerlo de todos modos.

Y efectivamente amaneció malo; Lluvia y viento, aunque no en gran medida.
El bus nos recogió muy pronto e íbamos tan solo nosotros junto con otro chico.
En cuanto al barco resultó ser un catamaran pequeño pero potente que, con el temporal y las olas que había era una autentica montaña rusa. Aun así se pudo detener en algún momento, para mostrarnos una curiosa enorme piedra milenaria y las focas y demás fauna de la zona.

La famosa piedra milenaria partida en dos.

Recién saliendo de catamaran.

Preciosa playa desde donde empezamos el trekking.


Cual "supervivientes", nos dejaron a los dos, en una playa enorme y desértica.
Allí empezaba nuestro trekking. Y no empezó mal, porque en ese momento tan sólo había un leve lluvia. Pero según subíamos la colina, el viento era más y más fuerte.
A veces temíamos que algunos de los arboles que tanto se movían, nos cayera encima.
Era un recorrido precioso que discurría por el borde de las colinas, por lo que en todo momento ibas al borde del mar o al interior de la rainforest viendo y oyendo pájaros de todo tipo y riachuelos con un agua cristalina.

La playa donde desembarcamos vista desde arriba.

Preciosas vistas desde lo alto con mucho viento.


Desde la playa donde nos dejaron, nos quedaban unas 6 horas de caminata para llegar hasta nuestro punto de recogida, en Marahau.
Nosotros los hicimos en unas 4 horas, incluso desviándonos de la ruta para poder ver lugares preciosos donde haríamos paradas para comer.
Si no recuerdo mal, nos debimos de cruzar con 6 personas en todo el recorrido. Es decir, nadie!. Es un gustazo ir por sitios así, sin gente, andando y escuchando los sonidos de la naturaleza.


Caminando justo al borde de la montaña con la playa abajo.


Escondites preciosos que descubrir.


Fue al final, cuando nos quedaban un par de kms., cuando empezó a llover más intensamente, siendo el ultimo km., aun más fuerte y sin árboles que nos cubrieran, cuando pasábamos por unos pantanales, por lo que llegamos al refugio bastante calados. Ya sólo nos quedaba esperar a que nos recogieran para llevarnos hasta nuestro hostel en Nelson.


Fotos: Julen  Esnal