miércoles, 9 de octubre de 2013

Tras las huellas de la guerra de Vietnam. Los túneles de Cu Chi.


Después de pasar unos pocos días de relax en la costa vietnamita, teníamos que volver a Saigon; 
Y no nos podíamos ir de allí, sin visitar dos de los lugares mas importantes e impactantes sobre la "guerra de Vietnam".

El primero de ellos, Los túneles de Cu Chi. A unos cuantos km a las afueras de Ho Chi Minh, (anteriormente conocida como Saigon).
No sin antes hacer una pequeña parada en una tienda/taller de "arte vietnamita"... 
 - Espera un momento... esto me suena a encerrona china!

Empleados trabajando en el taller.

Pues sí, así fue... primero a ver el taller (trabajo de chinos por cierto, por el detalle en la realización y terminación de muchos de los cuadros) y como no, luego, a pasar por la tienda... seguido, por supuesto, de un simpático vendedor/a que te asesora en todo momento... para que compres. Cosa que no hicimos, por lo que terminan mosqueados... (Nadie les ha dicho aun, que es la peor técnica a utilizar ante un comprador?).

Tras la pequeña encerrona, llegamos a Cu Chi, una pequeña localidad, famosa en la guerra de Vietnam, por haber construido, tal entramado de túneles, (unos 200 km de longitud, sumando uno seguido de otro) que logró acabar con la paciencia, del ejercito americano.
Nosotros hicimos un recorrido por la zona, donde nos mostraron, tanto el armamento que se utilizó por ambas partes, (pudiendo disparar con armamento real), como la multitud de trampas que había repartidas o la vida que vivían, tanto antes, como durante la guerra.
Y como no, pudimos ver y sentir de cerca la sensación de estar en uno de esos túneles. El "eurotunel" le llaman, porque tuvieron que agrandarlo para que los turistas puedan sentirlo en sus propias carnes.

Sabri en una de las minusculas entradas al tunel.

No se muy bien cómo describir la sensación de claustrofobia que sentí allí abajo. En medio de una fila de turistas (de entre los que nos atrevimos a probarlo), completamente a oscuras, llegó un momento que me faltaba el aire. Los nervios por querer salir cuanto antes me estaban jugando una mala pasada. La desorientación, y el calor que estaba pasando, tan solo hacia aun mas incomodo mi paso por ese minúsculo corredor, y eso que no llegué hacer los 80 siguientes metros, en los que los últimos 20, estaban en su tamaño original, es decir, para hacerlos arrastrados, con los codos en tierra.
No quiero ni imaginarme vivir eso, encima, en tiempos de guerra.

Sabri entrando en el tunel.

Maqueta basica sobre los tuneles.

La segunda parada que hicimos, fue en el War Remnants Museum.
Un museo con unos cuantos vehículos pesados, utilizados x los americanos, en su parte exterior, (donde algunos turistas se hacia fotos a modo de bonito recuerdo...(no llegué a entender muy bien esto...) y una gran exposición, en su parte interior.
Muy, pero que muy recomendada la exposición, especialmente su sala dedicada al "agente naranja", donde se puede ver las atrocidades que se hicieron aquí, y que, desgraciadamente, se siguen haciendo en guerras actuales, aunque bajo otro nombre.
Algo tremendamente HORRIBLE, con letras mayúsculas, es lo que vimos allí.

Aun así, seguiremos apreciando y agradeciendo, la amabilidad y simpatía con la que nos trataron en este país, después de vivir lo que vivieron.





Fotos: Julen Esnal