Mostrando entradas con la etiqueta Laos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Laos. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de marzo de 2014

De Vangvieng (Laos) a Chiang Mai (Tailandia). De la granja a la ciudad.


Unas 20 horas aproximadamente fue el tiempo que nos llevo desplazarnos desde nuestra apacible granja de Vang Vieng, (Laos), hasta la ciudad d Chiang Mai. (Tailandia).

Fueron 4 horas hasta la capital de Laos, volviendo a ver paisajes maravillosos.
Nada mas llegar a Vientiane y dejarnos el bus en un cruce de calles, estuvimos un rato sin saber qué hacer, ya que sabíamos que teníamos que cambiar de bus, pero no sabíamos ni cómo ni cuándo ni dónde, porque nadie nos decía nada.
Era bastante confuso, porque cuando nos vendieron el billete, nos dijeron que nuestra agencia nos vendría a buscar, y allí no había mas que taxis, que por supuesto, se ofrecían a llevarnos a cualquier lado.

Finalmente preguntando y preguntando, alguien nos dijo que esperasemos en ese mismo lugar, porque en un par de horas, la agencia se pasaría a recogernos... Bueno, en esos momentos debes de confiar, porque no te queda mucho mas... así que buscamos un sitio bien cerca para comer y protegernos del intenso sol y bochorno que hacia a esas horas del medio día.

Efectivamente, dos horas mas tarde, un tuk-tuk/camión de la empresa vino para recogernos, pero para llevarnos a la oficina de la agencia, donde tuvimos que esperar hora y media más. Allí por encima, nos enteramos que el bus que teníamos contratado, se había cancelado, por lo que nos ofrecían cambiarnos a otro, devolviéndonos la diferencia ya que éste ultimo no era asiento-cama sino normal.
Debo decir que hasta nos vino bien, porque no es que lleguen a ser mucho mas cómodos los asiento-cama, y por otro lado aprovechamos a que nos devolvieran la diferencia en baths, (la moneda local Tailandesa) para así tener algo de dinero local y no tener que depender de cajero, y menos con todo el equipaje encima.

Por fin salimos de la agencia, de nuevo en tuk-tuk/camión, para llevarnos a la estación, desde donde cogimos un autobús, el cual nos llevó hasta la frontera donde, como siempre, tuvimos que bajarnos con todo el equipaje, esperar a sellar el pasaporte y vuelta al bus. En algun momento, debíamos bajar de nuevo en algún punto para tener el sello de entrada en Tailandia, pero no lo hicimos hasta pasar el puente de "la amistad y hacer otros 60 km mas!, concretamente en Nongkhai, donde se encontraba la aduana de dicho país, y donde por fin, nos sellaron el pasaporte con el sello de entrada.
Pero no fue tan rápido como hubiéramos querido, y acabamos demorando hora y media hasta que volvimos a re-emprender viaje. Concretamente a las 8:00 pm salimos con destino a Chang Mai, llegando a la ciudad a las 7 en punto de la mañana.

Tuk tuk por el centro de Chiang Mai.

Nada mas llegar al hostel que habíamos reservado con anterioridad, vimos que estaba cerrado, pero cerrado de persiana de metal hasta abajo, detalle que nos asusto ya que parecía como si no estuviera ni siquiera en funcionamiento.
Al no poder esperar allí mismo a que abriesen (si es que estaba funcionando como tal, porque mas bien parecía un garaje desde fuera...), le pedimos al "tuktukero" que nos dejara en algún sitio cercano que estuviera abierto a esas horas, para poder comer algo y usar el baño... Nos dejo en un mercado cercano que empezaba abrir poco a poco, pero no era precisamente lo que estábamos buscando...
De todos modos, se nos paso el tiempo allí hasta que decidimos volver al hostel para ver si estaba ya abierto, o se había convertido definitivamente en un taller de reparación de coches...


Fotos: Julen Esnal
Portada: Pasaporte con sellos de Camboya, Laos y Tailandia


miércoles, 5 de marzo de 2014

Curiosidades de Laos



- Laos es otro de los países del sudeste asiático, el cual limita con hasta 5 países.
Su capital es Vientiane con menos de un millón de habitantes.
Fue colonia francesa hasta 1949 que consiguió su independencia.. pero empezó una guerra civil que duro hasta 1975 cuando los comunistas subieron al poder.

- Desgraciadamente Laos ostenta el titulo de "país mas bombardeado del mundo" por todas las bombas que cayeron en la guerra de Vietnam. (Bendita puntería la de los americanos...).
Aun hoy en día es peligroso moverse por ciertas zonas del país ya que aun no se ha podido retirar la enorme cantidad de minas anti personas que quedaron desperdigadas tras la guerra. Es por ello por lo que nos podemos encontrar con mucha gente lisiada.

- Luang Prabang fue en su momento, la capital Real de Laos.



- Laos, y concretamente Luang Prabang esta lleno de templos y monjes budistas, (estudiantes jóvenes la mayoría de ellos).

- No solo se tienen que afeitar la cabeza, sino que también se afeitan las cejas.
Los monjes no poseen mas que sus míticas túnicas naranjas y un plato, el cual utilizan cada mañana en uno de los ritos religiosos mas antiguos, el de las "morning alms".

- "Morning Alms" o "Ceremonia de las almas", es un antiguo rito religioso que celebran los monjes cada mañana, en el cual, en fila india y en absoluto silencio, recogen las ofrendas en forma de comida que los lugareños les ofrecen sentados en las aceras del centro del pueblo.

Monjes recogiendo las ofrendas.

- Las mujeres que se relacionen con ellos en algún momento deben sentarse a un nivel inferior, nunca al mismo nivel. No pueden tocar ni mirar a los ojos directamente a los monjes. Es por ello por lo que, desarrollando nuestro voluntariado en la escuela,  yo me quede con una clase en la que había 3 niños budistas para no "romper con el protocolo" en ningún momento.

- No se debe tocar a los niños en la cabeza. Es de muy mala educación por nuestra parte. En general no se ve bien el mantener contacto físico en este tipo de culturas.

- Es el país mas limpio que hemos visto desde nuestra incursión en el continente asiático.

- Algunos insectos y otras delicatessen forman parte de su gastronomía.

Vendedoras de gusanos.

- La localidad de Vang Vieng era conocida no mucho tiempo atrás, como escenario de fiestas sin medida y turismo barato a causa del tubbing. Esto consistía en alquilar una goma de neumático y dejarse llevar por el caudaloso río Nam Song, parando en todos y cada uno de los bares/discoteca que se encontraban a cada lado del río, recargando "pilas". No es de extrañar que la combinación de alcohol y drogas sin freno, junto con el río caudaloso, diera como resultado una numerosa cifra de muertes cada año.
Afortunadamente hoy por hoy esta práctica ha sido erradicada en gran medida por el gobierno del país.

Gente haciendo tubbing en Vang Vieng.


Fotos: Julen Esnal



jueves, 20 de febrero de 2014

Gastronomia en Laos.


Se podría decir que la gastronómica de Laos es bastante parecida al resto de la cocina del sudeste asiático donde se engloba este país.

El plato nacional por excelencia es el llamado Laap, una ensalada con carne de diferentes animales, troceada, y cocinada con salsa de pescado (muy utilizado para todo tipo de platos en este país).
El plato suele venir acompañado con pimientos, verduras y arroz "pegajoso" (como seria la traducción del ingles, y elemento indispensable en cualquier plato nacional).
En nuestra granja había una variante vegetariana de este plato hecho con tofu.

Ensalada laap de tofu. Foto: Organic farm.

Como curiosidad, decir que entre otras delicatessen que se suelen vender y servir por aquí, nos encontramos con productos tan suculentos como patas de gallinas y gusanos como los que vemos en la foto de abajo.
Y para los mas atrevidos se puede optar por probar los murciélagos o la rata a la parrilla. Solo con ver la cara del tipo de la foto de portada se me caía la baba por probarlo.... ejem...


Gusanos en porciones.. riquisimos!... mentira, no los probre.


Patas de gallina. mmmm buenisimas!. (No, tampoco las probé...)

Nosotros estando en la granja, tuvimos la oportunidad de probar muchos de estos platos, pero con una calidad inigualables en compararcion con otros lugares, especialmente por la calidad de los productos que allí tenían.
Ademas, si tenias ganas de algo diferente, también tenían algún que otro plato mas occidental como el Pancake de Mulberry, perfecto para los mas golosos...(que se lo digan a Sabri...).


Mulberry pancake con miel, mantequilla y limon. Foto; Organic Farm

Y como no, también es muy común la comida callejera, encontrándonos un montón de puestos con los típicos pinchos de todo tipo. Una opción de lo mas barata y muy habitual en los night markets como en Luang Prabang, donde comimos todo lo que quisimos por 1 euro!.

Sabri en el night market de Luang Prabang.

Mercado a medio camino entre Vang Vieng y Luang Prabang.


Fotos: Julen Esnal
Foto de portada, turista probando rata en las proximidades de la cascada de Vang Vieng.



sábado, 15 de febrero de 2014

Voluntariado en Vang Vieng (III). Ultima parte.


Después de pasar un buen, aunque corto fin de semana en Luang Prabang, volvimos a Vang Vieng el lunes para finalizar nuestras tres semanas de voluntariado.
La pena fue, que con el percance de la tarjeta en dicha ciudad, nos perdimos el primer día de la semana para dar clase, quedando tan solo 3 días mas para finalizar nuestro voluntariado como profesores.

Empezamos pues el Martes nuestra semana en la granja de la mejor manera, ya que vimos a los nuevos integrantes de la familia de animales. Nueve lindos cerditos que acababan de nacer hacia tan solo una hora. La madre todavía tenia la placenta colgando.
Me pude quedar horas mirando a los pequeños... entre otras cosas, porque hasta en tres ocasiones tuve que coger a alguno de ellos porque se caían de entre los pequeños agujeros del establo y llegaban hasta el desagüe.
No faltamos ninguno de los días que nos quedaban en la granja para ver como progresaban los cerditos.


Cuantas fotos como esta pude hacer... 


En cuanto al resto, seguíamos ayudando y aprendiendo. También en tareas mas monótonas como quitar las malas hiervas de las plantas de Mulberry, con las que se hace su famoso té. (Aquí afortunadamente no saben o no quieren oír hablar de Monsanto y sus productos).
Incluso pudimos visitar un "Youth Center" muy cerquita de nuestra granja, donde se desarrolla un proyecto con los niños de las aldeas próximas, donde tienen la posibilidad de aprender diferentes tareas, como coser (para luego vender los productos y sacar un dinero), a leer, informática, etc, todo perfectamente coordinado por nuestra  amiga coreana Min Tsun. (Perdona si no estoy poniendo bien tu nombre :(


Min Tsun y su compañero.

Por el resto como siempre, tranquilos y conociendo a mas gente que llegaba a la granja y quería colaborar como voluntarios el resto de su estancia.
Nunca había viajado antes de esta manera, colaborando en proyectos, aunque no fuera por mucho tiempo, y os digo, lo volveré a hacer, ya que es una forma buenisima de estar con gente local y aprender del país o su entorno e implicarte en la evolución de algo.
Simplemente genial.

Nuestro compi de granja, Shai, haciendo un descansito.

Entre los recién llegados, hubo una pareja de uruguayos con los que hicimos muy buenas migas, y con quienes compartimos grandes charlas hablando de nuestras experiencias anteriores. Y nos demostraron lo importante que es salir de la "comodidad" de tu patria, para currar duramente, viajar, aprender y experimentar. Con los veintipocos recién cumplidos, su vida ha dado un giro de 180 grados, sabiendo muy bien lo que quieren y lo que no para su futuro. 

Ellos venían para colaborar en la granja, (cuanto aprendimos con ellos por cierto), pero después de todo lo que les contamos sobre la escuela decidieron echarnos una mano y colaborar como profesores en la clase de los pequeños, tras la marcha de Will.

Yendo a la escuela en bici con el resto de voluntarios.

A pesar de la falta de voluntarios para la escuela, desde que llegamos, siempre pudimos tener todos los niveles cubiertos con algún voluntario. Aunque me gustaría aprovechar desde aquí para animar a todos los que quieran ayudar en este precioso proyecto, y poder seguir ayudando en su educación y por otra parte tener una de las experiencias mas enriquecedoras de vuestras vidas.
(Al final de esta Post, encontrareis los respectivos enlaces por si os pica el gusanillo).

En cuanto a las clases cada vez estaba mas contento, ya que noté una gran mejoría, (especialmente en determinados niños), después del "método examen". Y no solo en algunos de ellos, sino también en mi mismo, que me notaba mas profesional y confiado. 

Competición entre grupos.

Tras una primera parte de la clase haciendo o corrigiendo el "examen", dedicaba una segunda parte a ingeniarme algunos juegos en los que se involucrara toda la clase, y de igual manera, siguieran aprendiendo.
Aquí hice mi segundo descubrimiento como profesor: Enfrentar a niños y niñas como equipos. Esto me demostró que cada vez que competían entre ellos, se involucraran mucho mas y se lo tomaran mas en serio. (Y me refiero curiosamente a la clase de los de menor nivel, ya que no era igual con los alumnos del siguiente nivel, con quienes tenia que hacerlo de otras formas para que se decidieran a participar en las clases). 

Una de las alumnas viendo la clase desde fuera.

Por otra parte era gracioso (y raro a la vez) estar dando clase y ver pasar cualquier tipo de animal por delante del aula, emitiendo por encima algún tipo de sonido.
O que se aprendieran de carrerilla "Can I go to the toilet, please?" si querían salir de clase; Porque hasta que no lo dijeran bien, sabían que no saldrían.
La verdad que a veces era duro, estar dando clase de ingles básico a unos niños, cuando ni yo se lao (su idioma), ni obviamente, ellos tampoco español.
Pero vuelvo a decir, cuando uno quiere expresarse, (mal o bien), pero se hace entender.

Pero todo tiene su final, y ese Jueves era nuestra ultima clase como voluntarios.
Y os puedo asegurar que nos daba muchisima pena dejar tal emocionante experiencia.
Aunque por otro lado nos quedaba mucho viaje y mas experiencias por delante.
Eso si, no nos podíamos ir de allí, sin hacer una foto final de grupo con ambas clases como recuerdo.
Como la que nos hicieron en nuestra cena de despedida en la granja, junto con el dueño de la organic farm, (Mr. T), entregándonos un diploma acreditativo por nuestra participación en el proyecto de la escuela.

Creo que vamos a estar recordando esta experiencia durante mucho tiempo, y no lo digo solo por este blog o las fotos que tome...

Sabri con sus alumnos en la foto de despedida.


Sabri, Mr. T y yo tras la cena de despedida entregándonos el diploma. Foto: Sofia

Aqui os dejo los enlaces tanto de la granja, como de la organizacion EEFA.

Fotos: Julen Esnal
Foto de portada: Matias, Sabri, Mr. T, yo, Sofia y un voluntario americano. (ups, me temo que se me olvido el nombre).




domingo, 9 de febrero de 2014

Fin de semana en Luang Prabang, (Laos).


Tan solo nos quedaba el segundo fin de semana, durante nuestro voluntariado, para conocer la segunda ciudad mas importante de este país, (después de su capital Vientiane), Luang Prabang.

Once euros nos costaba el trayecto en furgoneta, saliendo a las 7 de la mañana, para llegar con algo de tiempo y poder ver algo ya de la ciudad el mismo viernes.
Pero en Asia, en general, (excluyendo a China por supuesto), las cosas funcionan de otra manera. Porque de salir a las 7, acabamos saliendo a las... 9,30!!. Y no, no os creáis que te dan explicaciones... En estas situaciones de repente, no saben hablar ingles.

Pero bueno, estamos de viaje y no vamos a estresarnos, hay que saber adaptarse a las situaciones...

255 km desde Vang Vieng hasta Luang Prabang en... claro, 7 horas... pero pasando por unos pueblos y unas carreteras de curvas con unas vistas espectaculares en medio de las frondosas montañas.
Recuerdo pueblos (mejor dicho, aldeas muy pobres), con autenticas casas de tablones de madera, con multitud de niños jugando con cualquier cosa. Incluso con una especie de monopatines hechos de madera. Con los animales correteando sueltos por todas partes.

Parada a medio camino del viaje. La especialidad, gusanos.

Llegamos al hostel que previamente habíamos reservado, a eso de las 4 pm.
Era una simple habitación con cama doble, nevera y tv, con baño dentro, pero tras 2 semanas en la granja, en una cabaña de tablones y con duchas frías, eso nos parecía un hotel de 5 estrellas.

Ese día no hicimos mas que dar una vuelta por el centro y disfrutar de una preciosa puesta de sol en "Phu Si Hill" (cerro ya mítico en la ciudad, aunque demasiado congestionado de gente para mi gusto). Y pasear por el bonito night market justo a los pies del cerro.

Viendo la puesta de sol.

En el cerro esperando la puesta de sol.

Al día siguiente, aprovechamos para dejar cerrado el billete de vuelta a Vang Vieng, y nuestro pasaje a Tailandia, (ya que no sabíamos cual seria la mejor ruta para entrar al país).
El resto de la mañana, lo dedicamos a ver los numerosos templos budistas y el museo nacional. Y por la tarde alquilamos unas bicis para poder ver los alrededores de la pequeña ciudad y acabar tomando una buena cerveza, viendo la puesta de sol justo al borde del rio Mekong, en uno de los garitos de locales que se encuentran en la ribera del río.
Y ya para rematar el día, nos fuimos a cenar a uno de los puestos de comida del night market, donde tienen buffet libre de comida tradicional, por 10.000 Kip (1€). Nos pusimos literalmente las botas. No es que fuera una delicatessen, pero para el precio que pagas, fue mas que suficiente.

Puestos de comida en el Night Market. 

Hay dos cosas que sin duda nadie se puede perder en su visita Luang Prabang.

La primera es presenciar el "Morning Alms". Un ritual religioso que llevan haciendo los monjes budistas durante mucho tiempo y donde se les puede ver por el pequeño centro de la ciudad en fila india, recogiendo las ofrendas que la gente les va dando.
Todo en absoluto silencio y... medio a oscuras, ya que empieza a las 5 de la mañana.

Nosotros lo pudimos presenciar esa misma mañana, y afortunadamente con muchos menos turistas por lo que parece, suele haber en otros meses del año... quizá por ser época monzonica.
En definitiva algo que, a mi parecer, uno no puede perderse.


Todos en fila en absoluto silencio.

Como el ritual no duró mas de una hora, decidimos volvernos al hostel para descansar un poco mas, antes de ir a conocer otro de los lugares famosos de Luang Prabang, Pak Ou, o la "Cueva de los 1000 Budas".

Decidimos alquilar una moto para poder llegar hasta donde se encuentra la cueva, a unos 25 km del centro, para después ir a otro de los lugares famosos de esta ciudad, justo en el otro extremo de la misma.
En esta ocasión, alquilamos un scooter Yiying, de 50cc. De aspecto retro y fabricación china... bastante mala por cierto; Suficiente para moverse por estos lares, aunque hubiera preferido otra de 100cc.

Invertimos prácticamente medio día en conocer toda esa zona, y ver tanto la cueva, como sus alrededores y volver a la ciudad.
Pero sinceramente, teniendo poco tiempo y sabiendo lo que nos esperaba a la tarde, no hubiera perdido toda esa mañana por allí.

No quiero decir que estuviera mal. El entorno es precioso, lleno de vegetación selvática, junto al río Mekong, pero hacía un calor bochornoso y nos costo mucho llegar hasta aquí, no solo por el estado de la carretera (la mitad del tiempo sobre pista de arena), sino, peor, por lo mal indicado que estaba, lo cual hizo que nos perdiéramos en varias ocasiones retrasandonos mucho mas de lo esperado.

Por supuesto se realizan tours hasta aquí para turistas, tanto por carretera como por barco subiendo el río Mekong, pero como siempre, intentamos huir en la medida de lo posible, de todos estos "tours turísticos" precocinados.

Esperando que nos vengan a recoger para cruzar al otro lado.

Por encima, nada mas llegar a la pequeña aldea nos hacen pagar el barco que se necesita para cruzar hasta la otra orilla donde se encuentra la cueva. 13.000 Kips y tras cruzar, otros 20.000 para entrar a la cueva.
Y todo para que? Para ver una cueva minúscula, con docenas de figuritas de Buda. Nada mas.

Había una cueva algo mas grande en la parte alta de la montaña, pero yendo sin una buena linterna no ves absolutamente nada.

Medio moscas, nos volvíamos a Luang Prabang para atravesarlo y tirar hacia las famosas cascadas de Kuang Xi, cuando justo se nos pone a llover. Hasta tal punto que tuvimos que parar a medio camino porque no podía conducir bien de esa manera. Ahí nos dábamos cuenta como se nos había pasado el día, y era el ultimo que teníamos para ver, lo que para mi, es la segunda cosa mas importante en una visita a esta ciudad.

Sin dejar de llover, aunque en mucha menos cantidad de lo que estaba cayendo, reanudamos la marcha, ya que no nos quedaba mucho tiempo sino para disfrutar de las cascadas.
La carretera no tenia nada que ver con la de esta mañana. Llena de curvitas, (lo cual se disfrutaba mucho con la moto), con vegetación por todos lados y apenas sin coches.

Por fin llegamos al lugar y pagamos la consecuente entrada. 20.000 kips, pero no tenia ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER con lo que veíamos esa misma mañana al otro extremo de la ciudad.
Un lugar espectacular, que según íbamos descubriéndolo era aun mas y mas alucinante.
Lo primero que veías, tras pasar una especie de "santuario" de osos rescatados y puestos al cuidado de la organización que aquí se encuentra, (no acabamos de creernos mucho esto de los... santuarios...), era una piscina natural de aguas blanquecinas, (que de no llover se verían azul turquesa), con una pequeña cascada... y una pareja bañándose.
(Es de esos sitios que son tan bonitos que no imaginas que dejan bañarse a la gente).



La primera de las piscinas naturales.

Y así sucesivamente...

Seguimos el curso contrario del agua para ver las demás cascadas y así poder elegir dónde bañarnos; Y os puedo decir que iban de menos a mas! Y lo mejor de todo es que apenas había gente... o por lo menos no tanta como nos imaginábamos podía haber, con tanto turismo que tiene esta ciudad y la exuberante belleza de este entorno. De nuevo pienso, seria el hecho de ser época monzonica... Pues aleluya la época monzonica.


Tarzan tras tirarse de la liana.

Y seguimos subiendo...

Un bañito... y a comer!


Y, lo mejor de todo, todavía quedaba la "traca final".
En lo mas alto del curso del agua, allí se encontraba la cascada mas grande de todas. Aquí no esta permitido bañarse... supongo por la fuerza con la que cae el agua... y bueno... como manera de conservación pienso yo; Y no me extrañaría nada que de aquí a unos años, no dejaran bañarse en ninguna de las piscinas.. porque no se yo cuanto mas puede permanecer intacto y bonito, un lugar como este, con la cantidad de turistas que pueden venir cada año.


Sabri y yo en la cascada principal.

Ya de vuelta a la ciudad, volvíamos por la misma carretera, pero esta vez con sol. Y lo mejor de todo, con un montón de motos mas, de toda la gente que, como nosotros, elije esta opción para desplazarse por aquí.
En fila india, curva a curva y sin ir a mucha velocidad. Con el sol cayendo, y disfrutando de la carretera y las vistas que ofrece, con el río Mekong y la ciudad a lo lejos.
Sencillamente hermoso.

Pero no todo nos salio redondo. Y es que tras pegarnos otra abundante cena en uno de los puestos callejeros del night market, decidimos sacar dinero de uno de los cajeros cercanos... cuando se nos queda dentro la tarjeta.
Y como comprenderéis un Domingo, a media noche, aquí, no hay absolutamente nada que puedas hacer hasta la mañana siguiente que abren los bancos. Y eso significaba perder nuestra vuelta a Vang Vieng, y nuestra clase del Lunes en la escuela.
En definitiva acabamos teniendo que rehacer todos los planes que teníamos, perdiendo media mañana y pagando mas por los cambios del billete de vuelta, todo, por el puñetero cajero....

Pero como decía al principio... cuando se esta de viaje, pasan ciertas cosas que uno no puede controlar, y... o te adaptas... o estas jodido...


Fotos: Julen Esnal


domingo, 19 de enero de 2014

Vang Vieng y nuestro voluntariado (II)


La segunda semana empezamos aun con mas ganas si cabe, especialmente con las tareas del colegio. Empezábamos a conocernos entre todos (alumnos y profesores) y teníamos las clases bastante encauzadas.
Al irse Mike, el americano, nos repartimos sus clases entre Sabri y yo, por lo que teníamos dos clases cada uno de mayor y menor nivel. Y nuestro nuevo compi, Will, quedándose con la clase de los mas peques y echándonos una mano en alguna de nuestras clases.
Era un gusto dar clase a los mayores por el interés que prestaban.
Y lo mejor, que empezábamos a ver a los niños con mucho animo de aprender, mas que los primeros días, que finalizaba la hora de clase y nadie se levantaba de sus silla.
En esta segunda semana se me ocurrió prepararles un examen con la gramática que vimos la anterior semana.
No recordaba el efecto que producía en los alumnos la palabra "examen"!. De repente todos se callaron y empezaban realmente a preocuparse. Bueno, pues fue una de las maneras que mejor me funcionó para que aprendieran, porque por una parte veía realmente qué nivel tenia cada uno, y por otra lo corregiamos todos juntos al final y lo aprendían mucho mejor.

Dando clase a los pequenos.

Sabri con su clase de los de menor nivel. HTC camera.


Lo único menos bueno, era que las tormentas que de por si había todos los días, ahora nos estaban tocando justo al ir y volver de clase, y cuando ahí llueve, llueve a cantaros (especialmente en estos meses de monzón, Julio).
Era gracioso vernos llegar a la escuela tan calados. Todos nos reíamos viéndonos con esas pintas, como recién salidos de la piscina con ropa puesta.
Al final cuanto menos ropa tuvieras, mejor, ya que tardabas menos en secarte. Yo acababa dando las clases descalzo.
Pero aun así, seguíamos con ganas de ir, porque sabíamos que allí iban a estar los niños esperándonos. Hiciera el tiempo que hiciera.

Lo que fue duro fue empezar en la granja con las agujetas y el cansancio acumulado que teníamos tras el fin de semana. Pero seguíamos aprendiendo cosas. Entre otras cosas, sobre cómo se hace el compost, qué buen sistema tienen, y como ésto, sirve después como alimento para las gallinas, las cuales a su vez, nos están dando los huevos que recogemos todas las mañanas. Todo esta enlazado. Todo un circulo.
Además, aprendimos a cómo ordeñar a las cabras (algo que se le daba estupendamente a Sabri), a darlas de comer, (al igual que a los cerdos), hacer queso de cabra, etc etc.

Con Shai, preparando el queso de cabra.

Shai con los gusanos del compost.

Sabri ordenando a las cabras.

Una de las tantas cabritas.


En cuanto al resto... mucho relax. Eso es lo que se respiraba en la granja. No había prisa para nada. Es como si el tiempo se detuviera. Lo malo es que no era así....
La mayor parte del tiempo la pasábamos en la terraza / restaurante hablando con el resto de voluntarios, nuestros compis de granja, o los poco clientes que había, esperando, muchas de las veces, la esperadisima comida. (Os he dicho ya lo bueno que estaba aquí todo?) Todavía se me cae la baba al recordarlo...


Pollo satai, una de las especialidades. Foto:  Organic Farm.

Durante un tiempo fue como estar en familia, con la relación que íbamos teniendo con los compis y el servicio que trabajaba allí.

En el transcurso de una semana, habíamos pasado de ser unos completos inútiles en la granja, a hacer hasta de guías a los turistas que por allí pasaban a probar la comida y de paso se interesaban por nuestro voluntariado o lo que allí hacíamos.


Nuestros nuevos amigos, Marlisa y Alfred


Fotos: Julen Esnal
Foto de portada, parte de la granja organica.
Aqui os dejo los enlaces tanto de la granja, como de la organizacion EEFA.

Ir a Vang Vieng y nuestro voluntariado (I).
Ir a Vang Vieng y nuestro voluntariado (III).




jueves, 16 de enero de 2014

Fin de semana en Vang Vieng (Laos).


Llegado el Viernes y tras trabajar nuestras horas en la granja (lo cual se nos iba dando cada vez mejor y aprendiendo cada vez mas), decidimos ir hacia el pueblo de Vang Vieng para alquilar una moto y conocer mejor sus alrededores. (ya que los viernes no había clase en en la escuela).
Bajamos con Will, un simpático chico británico que llegó a mediados de semana, y que seria un buen remplazo de Mike, (quien nos dejaría tras 2 semanas de voluntariado).

Tal y como vimos el primer día al llegar al pueblo, vimos de nuevo la invasión yankee. Restaurantes estilo chill-out y grupos de jóvenes con camisetas (de BeerLao o Tubing), de tirantes y gafas Ray-Ban multicolores. Ese es el típico perfil que se ve por aquí.
Después de chequear unas cuantos locales de alquiler de motos, cogimos el mas barato y que tuviera las motos en mejor estado. De marca coreana, Kolao, de 100 cc.
Carnet? No saben lo que es eso, (ni quieren), así que no te lo piden. Si la sabes conducir, perfecto; Y sino, te enseñan en... menos de 30 segundos como hicieron con Will. (Hay que decir que eran semiautomáticas, así que no era muy complicado que se dijera).
Fuimos directamente en busca de la bonita cascada que decían, tiene el pueblo, y tras dar con ella, puedo decir que era preciosa. No solo por lo espectacular del entorno, sino además por encontrarnos prácticamente solos disfrutándola. El baño que nos dimos fue espectacular.


Will y Sabri con las motos al llegar a la cascada. 


Sabri y yo en la famosa cascada.

El día solo se podía completar con una bonita celebración en la misma granja, el cumpleaños de Keo. Si, la señora de recepción que tan raro nos miraba el primer día, y quien acabo siendo como una madre para los voluntarios.

Pai, Mike, Shai, Keo, Will y Sabri celebrando el cumple.

El fin de semana no había mas que empezado. El Sábado y el Domingo serian días de descanso. Y de paso para aprovechar a conocer mas, el precioso entorno de Vang Vieng.
Por ello decidimos contratar una excursión con kayaks para poder ver otras zonas, y de paso hacer algo de ejercicio.

Primero empezariamos con una breve caminata por amplios campos de arrozales, y verdes montañas, pasando por pequeñas villas de agricultores, hasta llegar a la famosa cueva "Than Nam". Una cueva que, para poder visitarla, se debe uno subir en unos neumáticos, ya que esta cubierta de agua.
Sujetándonos de una cuerda, y provistos de linternas en la cabeza, nos adentramos unos 500 metros, (con la cabeza casi pegada al techo en muchas ocasiones), hasta que nos dimos la vuelta, (porque la cueva continuaba...) siguiendo la corriente que nos devolvía a la salida.

Arrozales por los que ibamos pasando.

Entrada a la cueva, en fila y agarrados de la cuerda.

Tras curiosa experiencia y un "lunch" estilo barbacoa, nos llevaron a ver una cueva sagrada para los locales, donde se encuentra "la huella de Buda".
A partir de aquí, ya estábamos listos para emprender los 17 km de descenso en kayak hasta el mismo pueblo de Vang Vieng.
En principio no seria una travesía difícil mas que con algún que otro rápido... pero
acabo resultando algo mas complicado de lo esperado.

El primer percance lo tuvimos con un árbol caído en medio del río, que hizo que nos quedáramos de lado hasta terminar volcando.
No había apenas profundidad, pero nada mas volcar, nos miramos con cara de asombro sin poder hacer casi nada a causa de la fuerte corriente.
Yo acabo siendo arrastrado unos metros hacia abajo, sin poder ver a Sabri como estaba, hasta que unos guías la enganchan del salvavidas corriente abajo hasta ponerla a salvo.
Es frustante ver como quieres levantarte y la fuerza del agua no hace mas que impedir moverte, y las rocas del fondo no ayudan precisamente a ponertelo fácil.

Unos haciendo tubbing y otros en kayak.

Kilómetros mas abajo otro kayak viene hacia nosotros justo en uno de los rápidos, haciendo tambalear nuestra embarcación (que sin saberlo, se nos había llenado de agua tras nuestro primer vuelco), volvemos a perder el equilibrio y volcamos de nuevo. Esta vez era algo mas profundo por lo que tan solo con agarrarnos al kayak no hubo mas complicación.

Vang Vieng fue bastante conocido, no hace mucho tiempo, por la "fiesta del tubing", que consistía en bajar el río en neumáticos y enchuzarse lo máximo en cada bar que se encontraba a los lados del río, al ritmo de musica electrónica (y que por cierto eran unos cuantos).
Afortunadamente esa época se ha podido dar por terminada tras numerosas muertes por ahogo y relacionados, por lo que la zona vuelve a recuperar la tranquilidad que le merece con ese entorno.
Nosotros acabamos entrando en uno de esos "bares" para hacer un descanso, cuando quedaban unos 4 km para terminar el recorrido, pero sin musica electrónica ni alcohol de por medio.
La media hora que debimos estar, fue jugando al voley o tumbados en hamacas hasta que re-emprendimos ruta.
Tras 17 km y 2 vuelcos, llegamos a eso de las 4 bastante fundidos, con ganas de una buena ducha y una buena comida en nuestra querida granja, lejos del barullo y el bochorno y humedad de Vang Vieng.

El domingo lo dedicamos a recorrer los alrededores con otra moto que alquilamos por 4 € para todo el día, junto con nuestro compi Will.
Queríamos conocer la otra granja orgánica que dirige el "supervisor" de la nuestra, para ver como trabajan allí.

Locales bañandose en los alrededores de la otra granja.

Los increibles alrededores de Vang Vieng.

La granja esta a unos 7 km del centro hacia el "blue lagoon", lugar bien conocido por los backpackers porque es como un lugar un tanto paradisiaco... o eso es lo que parecía en las fotos.
Llegaríamos como hacia la hora de comer, por lo que aprovechamos para hacerlo.
Debo decir que aunque no pudimos verla del todo ya que era domingo y no había ningún voluntario, no estaba tan bien como la nuestra. Y mucho menos la comida.

Ahí nos volvimos a dar cuenta de la suerte que teníamos al estar en la nuestra, aun con la precariedad de voluntarios que existe en nuestra granja.

Aprovechamos, como no, a ver el famoso "blue lagoon" que se encontraba a pocos kilómetros de allí, pero de "blue" tenia bien poco. Había llovido mucho el día anterior, y eso era un río completamente marrón. Tenia columpios y unos "trampolines" naturales, por lo que es un buen atractivo para muchos turistas.
Y no nos queríamos ir de la zona, sin conocer otra famosa cueva, Than Phu Kham, donde se encuentra el "buda reclinado".
Para los que quieran acceder, aconsejo llevar un buen calzado y una linterna porque de lo contrario no lo vais a disfrutar.
Will iluminando y el Buda al fondo.

Volviendo a la granja alucinando con el entorno de Vang Vieng. Foto: Will Garret.


Fotos: Julen Esnal
Foto de portada: cascada de Vang Vieng.