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domingo, 13 de abril de 2014

La Meseta de Atherton (I).


Al día siguiente nos preparamos para subir la Walsh's Pyramid, os podéis imaginar el porqué del nombre de esta montaña; Completa forma triangular... 922 metros en 5 horas exactamente.
Al parecer nos costo mas de lo que nos dijeron en la oficina de turismo de Cairns, especialmente la ultima hora que era muy pendiente, y encima sin apenas agua... Aunque como siempre, el sufrimiento mereció la pena, porque las vistas desde allí eran espectaculares.

Por fin en la cima de la montaña.  El mar al fondo con la ciudad de Cairns a lo lejos.


Pensábamos ver alguna que otra cosa de los alrededores, pero llegamos tan fundidos a la caravana que tras descansar un buen rato, solo nos dio para ponernos en busca de camping para pasar la noche. Con tan buena suerte, que a la altura del pueblo de Babinda, en la llamada meseta de Atherton, dimos con uno... gratis! No sabéis la alegría nos dio, con los precios que pagamos de media cada noche... (unos 28 dolares). Lo único que había que pagar, 2 dolares por la ducha caliente... y no sabéis como están por aquí lo baños... que ya quisiéramos haber visto estos baños en muchos de los hostels por los que estuvimos por Asia...

Se supone que debíamos enchufar la caravana a la red para cargarla, ya que día si y día no, nos recomendaron hacerlo, pero nos arriesgamos porque en este tipo de camping no hay estaciones de red. E hicimos bien porque la batería (y con ello la nevera) aguantó perfectamente.

Al día siguiente queríamos hacer kayak a 6 km del camping, pero ya estaba todo cogido hasta el día siguiente, así que nos fuimos a la oficina de turismo de Babinda para que nos aconsejaran qué ver por estos lares y os digo, hay cientos de cosas por ver en esta zona norte de Queensland. (Lo malo es que la mayoría de actividades hay que pagarlas y son MUY caras).

Y lo mejor de todo es que cada lugar, es mas bonito que el anterior.
Son tan bonitos que nuestra sensación era como ver decorados de película. Simplemente espectaculares.

En uno de los miradores de los boulders.

Agua cristalina y bien fresquita.

Entorno donde nos bañamos.


Primero fuimos a ver los Boulders, a 7 km de Babinda. Para quien conozca la zona extremeña de Jaraíz de la Vera, seria algo parecido aunque de mayor tamaño.
Un río con agua absolutamente cristalina que ha ido erosionando rocas enormes, por su fuerte corriente, por lo que están perfectamente redondeadas. Es por ello por lo que han sido bautizadas como "Boulders".
Son zonas restringidas al baño, a no ser que nos vayamos a otras zonas mas abiertas y sin rocas, donde la corriente es mucho menor. Os aseguro que nunca antes había visto un agua tan cristalina.

La zona esta rodeada por diferentes senderos para hacer a pie, pero que no pudimos hacer por falta de tiempo, rodeados de autentica selva tropical. Con plantas y animales preciosos propios de la zona. Además como en casi todos estos sitios, el lugar esta provisto de barbacoas impolutas, con lo que no tardamos en hacernos unas hamburguesas y seguir ruta.

Nuestra siguiente parada, las Josephine waterfalls. A pocos km de allí. Otro lugar impresionante, rodeado de exuberante vegetación y cánticos de pájaros al estilo cacatúa, para que os hagáis una idea. Al final del camino, se encuentran las diferentes cascadas. De nuevo agua cristalina y apenas gente bañándose.

En las Josephine waterfalls.

Perfecto lugar para darse un refrescante baño apenas sin gente.


De allí, nos fuimos hacia la costa, a tan solo 17 km de donde nos encontrábamos, mas concretamente a Bramston beach, donde vimos atardecer. Otro sitio de postal, para que os voy a engañar.
Una playa enorme, preciosa, y sin gente. Como de película, nuevamente...

Playa virgen de Bramston.


En un momento determinado, intenté fotografiar a una gran ave con largo pico, por lo que nos escondimos detrás de un árbol para poder hacerla mejor. En segundos, nos dimos cuenta que decenas de grandes hormigas verdes, estaban subiendo por nuestras piernas. Cuando nos estábamos sacudiendo, apareció de la nada un hombre que nos empezó hablar de ellas, y a enseñarnos cómo se ... comían. Tras comerse unas cuantas, no pude hacer otra cosa que probarlas. Y os digo, no sabían mal. Primero "morderán" con sus enormes pinzas, y después se come su parte trasera. Yo diría que fue como un sabor a lima limón, parecido al color de su bolsa trasera.

Había un camping justo al lado, pero tras preguntar el precio, decidimos arriesgarnos y seguir sin cargar energía, y volver a nuestro free camping de Babinda, ya que además, al día siguiente, habíamos contratado los kayaks a las 8 de la mañana.

En el camping gratis de Babinda tras un largo día.


Anecdotas durante el dia...

Gran susto cuando se nos desmonto el intermitente.

Unico apaño que pudimos hacer para solucionarlo.

Legalidad ante todo... Como para hacerlo en España...


Fotos: Julen Esnal


miércoles, 9 de abril de 2014

Australia, "La tierra soñada". Cairns


O así es como la vimos nada mas aterrizar en el aeropuerto de Cairns, al noreste del país.
Todo parecía perfecto, especialmente viniendo de Asia.
Todo limpio, recogido, sin aglomeraciones; Un cielo azul despejado espectacular, (cosa que no veíamos en mucho tiempo), un verde precioso en toda la vegetación que veíamos a nuestro alrededor, rodeados de palmeras y montañas al fondo... todo era perfecto, como de película.

Nueve horas son las que tardamos en llegar hasta Sydney desde Bangkok. Aunque los documentales que nos ofrecía Qantas, nos lo hicieron muy llevadero. Especialmente los relacionados con Australia. Se notaba la (necesaria) ausencia de tv en estos 3 meses...
Por cierto, que aunque no esta nada mal, no le hace ni sombra esta compañía a nuestra querida Emirates...

Ya en el aeropuerto de Sydney y tras media hora de cola, llegamos hasta la policía de aduanas, quien nos puso el esperado sello en nuestro pasaporte..., pero esto no era todo... había que recoger las maletas, y tras otra buena cola teníamos que pasar el temido control de aduanas, tan famoso últimamente en la tv de medio mundo.

Y sí, os puedo decir que fue igual, viendo como actuaban con la gente...
Tras una muy breve revisión a nuestra cartilla de entrada, por parte de una funcionaria que había en la cola, nos advirtió que nosotros pasaríamos por el chequeo tras haber visto que habíamos marcado la casilla de "en contactos con animales o estancia en granja fuera de Australia".
De nuevo tuvimos que hacer cola (y ya empezábamos a temer perder nuestro vuelo a Cairns), y después de pasar los rayos x, nos mandan abrir la mochila para analizar el calzado utilizado en la granja. Menos de 10 min de espera y tras el amable "go ahead" del funcionario, nos dispusimos a correr para coger nuestro siguiente vuelo.

Tres horas mas de vuelo y ya estábamos de camino a recoger nuestra esperadisíma caravana.

Que si fue caro la caravana?, pues sí... y no. Sí por los precios tan elevados que hay por aquí. Y no, si calculamos el dinero que nos hubiéramos dejado entre transporte, alojamiento y comida en las cuatro semanas de estancia en este país. Al final ves que sale mas barato coger una caravana. Y para que nos vamos a engañar... nos apetecía un huevo.

No se cuánto estuvimos revisando la caravana antes de salir de la oficina de alquiler. Mucha información en tan poco tiempo. (Que si seguro, que si puesta a punto diaria del vehículo, que si equipamiento...) todo era nuevo para nosotros...

Con nuestra nueva furgo en el camping de Cairns.


Ahora solo faltaba acoplarnos en nuestra nueva "casa" y... llenar la nevera....
Paseandonos por un hipermercado nos volvimos a dar cuenta de lo carísimo que es este país... Se nos caía la baba literalmente ver tanta comida deseada en tanto tiempo. Parecíamos niños recién llegados a Disneylandia. Una explosión de sensaciones, (vista, olfato, tacto...) era lo que sentíamos, y a la vez tener que quitar la vista del precio por Kg que marcaba.
Aun así salia mas muuucho mas barato, comparado a los precios que veíamos en tiendas o restaurantes colindantes.

Optamos por dirigirnos a un camping para poder pegarnos una buena ducha y empezar a disfrutar nuestra nueva temporada como "travelers".

No nos costó nada entablar buena conversación con el resto de travelers que andaban por el camping, (concretamente jubilados australianos que hacen esto todos los años); Como tampoco nos costo nada, convertir el comedor en dormitorio dentro de la caravana. Y tras la primera noche os digo, se duerme mejor de lo que pensaba.

Preparando la cama.


Cairns no es que sea especialmente bonito (arquitectonicamente hablando) ... En realidad, no es que sea feo, pero como que... no dice mucho. Una ciudad pequeña, al estilo norteamericano; Con calles anchas, limpias, con edificios de madera de una sola planta; Y teniendo un clima tan bueno, (incluso en invierno hasta 28 grados), da muy buen aspecto. Con un estupendo paseo donde andar en bicicleta, con piscina publica (lagoon que lo llaman ellos, por supuesto, gratis) y espacios verdes al frente del mar. Vamos que parece tan perfecta que se me haría aburrida y todo.

Lo bonito como siempre, las afueras.
A una hora de camino tenemos el lago Morris, donde se debe subir un pequeño puertecito, donde veremos estupendas vistas de la ciudad de Cairns, con el mar de fondo. Y a la llegada al lago, otras estupendas vistas del mismo. Todo perfectamente cuidado, apenas sin gente (otra cualidad que me encanta de Australia). Y si por encima, llegas con hambre, hay unas estupendas barbacoas (a estrenar parecían de lo limpias que estaban), donde nos pudimos hacer unas hamburguesas que, concretamente llevábamos en la nevera de la caravana. No os digo como nos sentaron, con las vistas que allí teníamos.

Haciendo hamburguesas en las barbacoas publicas frente al lago.

Flipando con la comida y las vistas.


A la tarde, decidimos desplazarnos hasta Yarrabah en la costa, donde se encuentra una reserva de aborígenes.
La carretera hacia allí preciosa, y a unos 10 km antes de llegar a la reserva, nos dimos cuenta de donde estábamos. Un paisaje precioso de playas vírgenes, llenas de palmeras, plantas tropicales y... una señal de "Cuidado, cocodrilos". Pensábamos aparcar y pasar la noche allí mismo, pero lo de los cocodrilos de noche... no nos convencía mucho.
Continuamos hacia la reserva pero nada mas entrar...  fue un poco como entrar en el "Bronx" o cualquier barrio marginal de película.
Las casas estaban dejadas, sucias y medio rotas. Había bastante basura (aunque ni mucho menos a lo que estábamos acostumbrados en Asia), y la gente digamos que... nos miraban algo extrañados... por no decir con malas caras.
Y nosotros nos preguntamos, es que hay aquí un peor servicio de recogida de basuras, o son ellos los que se preocupan menos de tenerlo limpio... Había carteles sobre "límites de alcohol" (!?); No entendíamos muy bien qué pasaba por allí... Para que me entendáis... era como el backstage de Australia. La parte que NO se ve.
No vimos un solo blanco por supuesto. Todos eran de descendencia aborigen.

No había nada que ver, por lo que nos volvimos por el mismo sitio por donde entramos. Ni nos bajamos de la caravana. Definitivamente era un barrio marginal, donde nos sentimos incómodos. Fue como entrar en una casa sin pedir permiso, por lo que decidimos irnos...
Quise parar un poco mas adelante en un mirador, desde donde se veía "la reserva" (el pueblo), rodeado de increíbles paisajes.
Nos fuimos con una sensación extraña de aquel lugar...

Vistas a la reserva de Yarrabah desde el mirador. Un entorno espectacular.


Quisimos hacer otra parada en una de las playas de los alrededores. Pero al ser hábitat de cocodrilos, está prácticamente todo virgen, no hay gente, y menos ningún puesto de comida rápida como en Tailandia, aunque si paseas un rato por la playa, se ve de nuevo algo de basura...
Eran ya casi las 6 de la tarde, por lo que encima nos toco una de las puestas de sol mas bonitas que he visto en mi vida. Llena de colores de diferentes tonalidades, rodeados de palmeras y vegetación.
Finalmente decidimos no quedarnos a dormir en tan bonito paraje por miedo a los depredadores de la zona (Cocodrilos y policía me refiero...).

Playas vírgenes a las afueras de la reserva aborigen de Yarrabah.

Flipando con el entorno y  la caída del sol.

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Fotos: Julen Esnal