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miércoles, 19 de marzo de 2014

De Chiang Mai a Bangkok y la Isla de Ko Samet.


Tras unos agradables días por el norte de Tailandia, ya teníamos ganas de conocer las famosas y exuberantes playas del país.
Estudiamos las posibilidades que teníamos, en cuanto a tiempo... y dinero, y acabamos por decantarnos por la isla de Ko Samet. La mejor opción y mas cercana a la capital.

Tuvimos que coger por tanto un bus desde Chiang Mai hasta Bangkok. Fueron doce horas de bus hasta la estación norte, desde donde cogimos un taxi hasta el hostel que habíamos reservado previamente.
Debo decir que fue de los sitios mas duros (y bordes) para regatear el precio del taxi... porque obviamente nos estaban "robando" en la cara... Después de probar suerte con varios taxistas y tener que aceptar "el robo" (aunque ahora ya con un precio ligeramente inferior) pudimos llegar hasta nuestro hostel; Un sencillo alojamiento (como siempre) en el "centro" de la capital (me temo que he perdido el dato del hostel y no lo puedo mostrar).

Nada mas llegar al hostel y pegarnos una merecida cena en un restaurante cercano (tan solo tuvimos una parada en las 12 horas de viaje...), planeamos nuestros siguientes días en la isla;
Cómo llegar, dónde dormir, cuánto tiempo estar... y lo mas importante, cómo volver, dónde alojarnos de nuevo a nuestra llegada a la capital, pero sobretodo NO PERDER NUESTRO VUELO A SYDNEY, el cual nos salía desde Bangkok tan solo 4 días mas tarde. (No os podéis imaginar las ganas que teníamos ya de salir de Asia y saltar a nuestro siguiente continente; OCEANIA.

Tan solo pasamos una noche en dicho hostel para poder continuar viaje hasta la isla elegida y no perder mas días en esta enorme ciudad, la cual ya nos estaba agobiando sin haberla visto prácticamente.


Madrugamos para poder salir a buena hora.
Cogimos un taxi que nos llevo hasta la estación de buses de Ekkamai desde donde salia el bus que nos llevaría hasta Ban Phe.
Teníamos 2 posibilidades, coger un bus que valía 173 baths y tardaba 4 horas, o coger una furgoneta que costaba 200 baths, tardaba dos horas y media y salia en menos de 5 min. Evidentemente no lo pensamos mucho mas tiempo y nos hicimos un hueco en la furgo (es algo agobiante viajar de esta manera ya que esperan a que se ocupe todos los espacios posibles de la furgoneta... sea con personas, equipaje o lo que sea).

Como era de esperar, fuimos a toda prisa, (cosa a la que estábamos ya cada vez mas acostumbrados... aunque cada vez mas cansados).
Por fin llegamos al puerto de Ban Phe, desde donde salia el ferry hasta la isla.
Quisimos tomarnos nuestro tiempo para decidir qué empresa de ferrys elegir y no dejarnos llevar por el primer vendedor que nos avasallara tal y como lo estaban haciendo. Por cierto de muy malas formas.
Finalmente vimos que no teníamos muchas mas opciones y compramos el billete en la "agencia" que mejor nos atendieron, ya que todas tenían el mismo precio; 150 baths.


Barcos pesqueros de la zona.


Fue un trayecto bonito en un barco bastante destartalado, pero desde donde pudimos ver el que hacer rutinario de los pescadores de la zona.
La llegada a la isla sin embargo, no fue lo que esperábamos tal y como vimos el puerto, con una especie de estructura "moderna" que no pegaba absolutamente nada con el entorno.

Ya en la isla debíamos pagar 400 baths por el hecho de ser Parque Nacional (cosa que nos irritaba en gran medida, ya que si preguntas para qué es ese dinero, te dirán que es para la conservación de la isla... pero cuando estas allí ves que esta llena de basura). Aunque tengo que decir que afortunadamente no pagamos nada... Parece ser que es práctica habitual en temporada alta y no en la fecha que fuimos nosotros, (Julio 2013). Aunque por desgracia la basura sí que la vimos tal y como esperábamos.

Nos costo algo encontrar nuestro hostel, ya que estaba en la zona de la gente local y no a lo largo de la playa, zona exclusiva para turistas.
Como siempre, el hostel (Ban Sumet Hill) era sencillo, pero a nosotros nos bastaba. Tras conocer al peculiar dueño, (al cual pillamos en plena búsqueda de una serpiente que habitaba en un árbol que estaba literalmente pegado al edificio), dejamos las mochilas y nos pusimos a descubrir la isla.

La primera impresión fue algo triste. Nos acercamos a la playa mas cercana que teníamos, Sai Kaew, la más grande de la isla por cierto y verdaderamente no nos gusto mucho. Sucia, llena de garitos a pie de playa típicos para turistas y un turismo chungo encabezado por chinos y rusos.
Pretendíamos cenar por allí pero tras dar un paseo por la zona, viendo las diferentes opciones se nos quitaron las ganas y acabamos cenando en un restaurante local en el "centro".

Artesano local que conocimos paseando.


El segundo día decidimos ir a la misma playa, pero para recorrerla hasta el final y seguir paseando por la costa hasta lo mas lejos que pudiéramos para poder ver mucho mejor la isla.
Enlazabamos una playa con otra, pero la impresión que nos dio el primer día no varió mucho en esta segunda jornada.
La tónica general era grupos y familias de rusos y chinos. Unos completamente estirados en la arena aun teniendo la piel abrasada del sol. Y otros refugiándose del intenso sol bajo paraguas o cubiertos con enormes bañadores, sino vestidos completamente para que no les diera una pizca de sol. Gran contraste como os podéis imaginar.
Eso sí, ambos compartiendo una misma afición: Mostrar las mejores poses que se pueden hacer ante una cámara... (No se con cual me quedaría. mmmm miento, con las de los rusos...buenisimas!).

Cuantas mas precauciones, mejor.

Esto es un "robado" en toda regla. hehehe buenisimos estos rusos.



Descubrimos lugares bonitos y disfrutamos el paseo, pero tal ambiente no era para nosotros.
El día lo rematamos con una cena mal servida en otro de los locales del centro, frecuentado mas bien por gente local y cobrándonos mas de lo que era, ya que en la carta no estaba bien explicado... así que salimos bastante disgustados.

El tercer y ultimo día quisimos conocer mas a fondo la isla, por lo que no había mejor manera que alquilando una moto (300 baths para todo el día). Eran scooters de 80 cc y... con ruedas de tacos. Me podía imaginar pues cómo serian los caminos... pero ni aun imaginandomelo.
He de decir que estos meses suelen ser época de lluvias, pero lo que allí vimos era mas bien de campeonato de motocross.

Y esto era lo mas normal... Lo peor estaba por venir...


Yo no es que sea un experto manejando motos, pero alguien que no este muy acostumbrado a llevar motos, meterse por esas pistas, con esos enormes charcos de agua marron en la que no ves la mitad de la rueda y los enormes baches que hay dentro, se hacia verdaderamente difícil conducir por allí. Aun así lo conseguimos (sin caernos ni una sola vez) y pudimos llegar hasta las zonas mas perdidas de la isla.
Mucho mas tranquilas, mas bonitas y en algunos casos, sitios donde se encuentran alojamientos de mucha pasta. (Y aun así, todavía se veía algo de basura. Sabri acabo recogiendo en una de las playas... sin ayuda por supuesto, por parte de los trabajadores de los hoteles que no estaban haciendo absolutamente nada!).

En cada parada nos quedábamos un buen rato, nos dábamos un buen baño, y a conocer otra zona. De esta manera sí que disfrutamos mucho mas la isla y sus bonitos paisajes y entornos. Con aguas cristalinas de frente y la frondosa selva por detras. Y encima sin apenas gente. Esto era otra cosa...

Por fin playas limpias y sin gente.

De absoluto relax...

Que diferencia con el resto de playas...


De vuelta a Bangkok tuvimos que hacer la misma operación. Ferry hasta Ban Phe y furgoneta hasta la capital.
Es curioso cómo el precio de la furgo variaba cuando preguntabamos los dos por separado.
Y si el viaje de ida fue chungo, el de vuelta fue aun peor. Con un conductor de lo mas chulo, no cabía ya ni un alfiler de lo apretado que íbamos entre cosas y personas y encima aun a mas velocidad, teniendo hasta 3 sustos en medio de la autopista, por cierto con trafico por todos lados. (Dios! que ganas de salir de este país!...).
Es justo la antítesis de su vecino Laos.

Estábamos ya tan cansados de todo esto que tan solo dejamos el día siguiente para "ver" la capital. Yo lo aproveche para hacer unas compras de ultima hora en uno de los centros comerciales mas reconocidos para los amantes de la informática y los gadjets, el Pantip Plaza Mall.
Inmenso centro donde podréis encontrar... de todo! Fue ahí donde me compre mi esperado disco duro y caí en la tentación de comprarme algunas cosas mas.

Con las compras hechas y todo preparado, ya estabamos listos para ir al aeropuerto y esperar a que saliera el esperadisimo vuelo a Sydney.


Fotos: Julen Esnal


jueves, 13 de marzo de 2014

Conociendo la ciudad de Chiang Mai.


Por fin llegamos a nuestro hostel ("Cumpun Guesthouse") después de mas de 20 h de bus desde Vang Vieng. Afortunadamente no era un garaje tal y como pensábamos después de haber visto las persianas bajadas. Es mas, no es que fuera un hotel de cinco estrellas pero los dueños, una pareja formada por un belga y una tailandesa lo tenían bien puesto (aunque sigo convencido que anteriormente era un garaje...).
En general se podría decir que era sencillo, pero confortable y relativamente cerca de la llamada "old city" el centro que se encuentra dentro de la zona amurallada de la ciudad. Una habitación doble con baño por buen precio. Eso si, con algún que otro insecto visitante... pero eso es algo inevitable en este tipo de países...

No tardamos mucho en visitar el centro amurallado para conocerlo y de paso informarnos sobre qué ver o qué tipo de actividades hacer por los alrededores.
Al final decidimos alquilar una moto para el día siguiente y conocer las afueras de la ciudad.
A la noche aprovechamos a cenar en un restaurante local por tan solo 2€... los 2!.
Yo concretamente cene la especialidad nacional, un Path Thai que estaba buenisimo.
Y seguido nos fuimos a visitar el Night market que tanto nos recomendaron. Y la verdad que era enorme y tenia de todo lo que os podáis imaginar... eso si, turisteo puro y duro.

En el night market de Chiang Mai.


Tal y como queríamos, al día siguiente alquilamos un scooter de 125 cc, por 200 baths por 12 horas... y con seguro! (wow!. Lo hubiéramos podido coger mas barato sin seguro pero no quisimos tentar a la suerte...), y nos fuimos a recorrer los alrededores.
Nos recomendaron un par de sitios para conocer, y siendo Domingo, uno de ellos nos comentaron podría estar bastante petado de gente por lo que sin dudarlo elegimos la segunda opción; Un templo budista que se encuentra a unos cuantos kilometros saliendo por la autopista... pero no mereció la pena; Primero porque nos costo bastante encontrar la dirección correcta para salir de esta gran ciudad, y segundo por el intenso calor que hacia... encima comiendonos todo el calor por autopista y llena de coches.
El templo se encuentra en lo alto de un cerro con bastantes arboles, algo que sin duda agradecimos y sin duda fue lo mas bonito de recorrer.
En cuanto al edificio, es bonito, pero después de visitar todos los templos de cada lugar al que ibamos... se llega hacer monótono.
En definitiva, nos recorrimos tantos km y chupamos tanto calor y autopista, que no mereció la pena ir hasta allá.

Aunque mis ansias por conocer no nos impidieron probar la primera opción que nos comentaron, y eso que estaba al otro lado de la ciudad.
Nos costó llegar, pero sin duda hubiera sido la mejor opción desde el principio, ya que para llegar hasta Doi Sethep, (así es como se llamaba el lugar), no se accede por autopista, sino por carretera, y con mucha vegetación, es decir, mas frescos;
Y antes de llegar, de nuevo había que subir, en esta ocasión era mas bien un puerto de montaña, con muchísima vegetación mas tropical y sobretodo, muchas curvas, algo que yendo en moto se hace realmente divertido. Y encima, apenas sin gente...
El problema fue que tantos kms en moto, sin volver a cargar gasolina, nos estábamos quedando prácticamente con el tanque vacío! y no habíamos visto una gasolinera en mucho tiempo. Así que después de disfrutar de las bonitas vistas que la montaña nos ofrecía, nos bajamos todo el puerto de montaña con la moto apagada... una experiencia bajar tan tranquilos y tan en silencio disfrutando del bonito entorno.
Y no se si fue por aguantar la poca gasolina que teníamos, pero llegamos a una gasolinera justo antes de vernos tirados por aquellas carreteras, y a la hora correcta para devolver la moto.

Por la noche, y despues de una buena ducha, tuvimos la oportunidad de quedar con mi amigo Efren, quien por aquel entonces, estaba viviendo por allí (grande verte Efren!).
Junto con él y un amigo, nos recorrimos parte del "hiper" night marquet que se forma los Domingos por la noche. Si pensaba que era grande el que vimos el día anterior, éste era la continuación dominguera que se forma junto con el otro. Miles de cosas vimos que se vendian, mas que nada artesania tipica para turistas, aunque como digo, te puedes encontrar de todo.
Cómo no, no perdimos la oportunidad de visitar otros templos que se encuentran dentro de la zona amurallada del centro, y que quedan dentro del hiper night market. Pero debo decir que fueron bonitos, y visitarlos por la noche les da otro aire. Por lo menos habíamos salido un poco del extremo barullo del mercado...

Un grupo de invidentes tocando musica tradicional tailandesa.

Uno de los templos que visitamos por la noche.


Aprovechamos a cenar en el recinto de uno de estos templos budistas, en el que todos los puestos que había, servían comida vegetariana... y bastante rica. No dudamos en probar unas cuantas opciones de comida local, como los famosos dumplings o Path Thai, aunque había opciones de todo tipo.

Uno de los cientos de puestos de comida del night market.


Después de pasar un buen rato hablando con Efren y su amigo, decidimos recogernos pronto, ya que al día siguiente habíamos contratado un trekking para hacer en una zona mas al norte del país y que nos ocuparía todo el día.

Mucha vida tiene esta ciudad, y mas especialmente a la noche me atrevería a decir.
Como decia mi amigo, perfecta combinación de ambientes, de gente de multitud de países y punto estratégico en Asia para poder hacer base y a la vez seguir conociendo este continente.


Fotos: Julen Esnal
Foto de portada: Una de las calles del centro de la ciudad.


domingo, 9 de febrero de 2014

Fin de semana en Luang Prabang, (Laos).


Tan solo nos quedaba el segundo fin de semana, durante nuestro voluntariado, para conocer la segunda ciudad mas importante de este país, (después de su capital Vientiane), Luang Prabang.

Once euros nos costaba el trayecto en furgoneta, saliendo a las 7 de la mañana, para llegar con algo de tiempo y poder ver algo ya de la ciudad el mismo viernes.
Pero en Asia, en general, (excluyendo a China por supuesto), las cosas funcionan de otra manera. Porque de salir a las 7, acabamos saliendo a las... 9,30!!. Y no, no os creáis que te dan explicaciones... En estas situaciones de repente, no saben hablar ingles.

Pero bueno, estamos de viaje y no vamos a estresarnos, hay que saber adaptarse a las situaciones...

255 km desde Vang Vieng hasta Luang Prabang en... claro, 7 horas... pero pasando por unos pueblos y unas carreteras de curvas con unas vistas espectaculares en medio de las frondosas montañas.
Recuerdo pueblos (mejor dicho, aldeas muy pobres), con autenticas casas de tablones de madera, con multitud de niños jugando con cualquier cosa. Incluso con una especie de monopatines hechos de madera. Con los animales correteando sueltos por todas partes.

Parada a medio camino del viaje. La especialidad, gusanos.

Llegamos al hostel que previamente habíamos reservado, a eso de las 4 pm.
Era una simple habitación con cama doble, nevera y tv, con baño dentro, pero tras 2 semanas en la granja, en una cabaña de tablones y con duchas frías, eso nos parecía un hotel de 5 estrellas.

Ese día no hicimos mas que dar una vuelta por el centro y disfrutar de una preciosa puesta de sol en "Phu Si Hill" (cerro ya mítico en la ciudad, aunque demasiado congestionado de gente para mi gusto). Y pasear por el bonito night market justo a los pies del cerro.

Viendo la puesta de sol.

En el cerro esperando la puesta de sol.

Al día siguiente, aprovechamos para dejar cerrado el billete de vuelta a Vang Vieng, y nuestro pasaje a Tailandia, (ya que no sabíamos cual seria la mejor ruta para entrar al país).
El resto de la mañana, lo dedicamos a ver los numerosos templos budistas y el museo nacional. Y por la tarde alquilamos unas bicis para poder ver los alrededores de la pequeña ciudad y acabar tomando una buena cerveza, viendo la puesta de sol justo al borde del rio Mekong, en uno de los garitos de locales que se encuentran en la ribera del río.
Y ya para rematar el día, nos fuimos a cenar a uno de los puestos de comida del night market, donde tienen buffet libre de comida tradicional, por 10.000 Kip (1€). Nos pusimos literalmente las botas. No es que fuera una delicatessen, pero para el precio que pagas, fue mas que suficiente.

Puestos de comida en el Night Market. 

Hay dos cosas que sin duda nadie se puede perder en su visita Luang Prabang.

La primera es presenciar el "Morning Alms". Un ritual religioso que llevan haciendo los monjes budistas durante mucho tiempo y donde se les puede ver por el pequeño centro de la ciudad en fila india, recogiendo las ofrendas que la gente les va dando.
Todo en absoluto silencio y... medio a oscuras, ya que empieza a las 5 de la mañana.

Nosotros lo pudimos presenciar esa misma mañana, y afortunadamente con muchos menos turistas por lo que parece, suele haber en otros meses del año... quizá por ser época monzonica.
En definitiva algo que, a mi parecer, uno no puede perderse.


Todos en fila en absoluto silencio.

Como el ritual no duró mas de una hora, decidimos volvernos al hostel para descansar un poco mas, antes de ir a conocer otro de los lugares famosos de Luang Prabang, Pak Ou, o la "Cueva de los 1000 Budas".

Decidimos alquilar una moto para poder llegar hasta donde se encuentra la cueva, a unos 25 km del centro, para después ir a otro de los lugares famosos de esta ciudad, justo en el otro extremo de la misma.
En esta ocasión, alquilamos un scooter Yiying, de 50cc. De aspecto retro y fabricación china... bastante mala por cierto; Suficiente para moverse por estos lares, aunque hubiera preferido otra de 100cc.

Invertimos prácticamente medio día en conocer toda esa zona, y ver tanto la cueva, como sus alrededores y volver a la ciudad.
Pero sinceramente, teniendo poco tiempo y sabiendo lo que nos esperaba a la tarde, no hubiera perdido toda esa mañana por allí.

No quiero decir que estuviera mal. El entorno es precioso, lleno de vegetación selvática, junto al río Mekong, pero hacía un calor bochornoso y nos costo mucho llegar hasta aquí, no solo por el estado de la carretera (la mitad del tiempo sobre pista de arena), sino, peor, por lo mal indicado que estaba, lo cual hizo que nos perdiéramos en varias ocasiones retrasandonos mucho mas de lo esperado.

Por supuesto se realizan tours hasta aquí para turistas, tanto por carretera como por barco subiendo el río Mekong, pero como siempre, intentamos huir en la medida de lo posible, de todos estos "tours turísticos" precocinados.

Esperando que nos vengan a recoger para cruzar al otro lado.

Por encima, nada mas llegar a la pequeña aldea nos hacen pagar el barco que se necesita para cruzar hasta la otra orilla donde se encuentra la cueva. 13.000 Kips y tras cruzar, otros 20.000 para entrar a la cueva.
Y todo para que? Para ver una cueva minúscula, con docenas de figuritas de Buda. Nada mas.

Había una cueva algo mas grande en la parte alta de la montaña, pero yendo sin una buena linterna no ves absolutamente nada.

Medio moscas, nos volvíamos a Luang Prabang para atravesarlo y tirar hacia las famosas cascadas de Kuang Xi, cuando justo se nos pone a llover. Hasta tal punto que tuvimos que parar a medio camino porque no podía conducir bien de esa manera. Ahí nos dábamos cuenta como se nos había pasado el día, y era el ultimo que teníamos para ver, lo que para mi, es la segunda cosa mas importante en una visita a esta ciudad.

Sin dejar de llover, aunque en mucha menos cantidad de lo que estaba cayendo, reanudamos la marcha, ya que no nos quedaba mucho tiempo sino para disfrutar de las cascadas.
La carretera no tenia nada que ver con la de esta mañana. Llena de curvitas, (lo cual se disfrutaba mucho con la moto), con vegetación por todos lados y apenas sin coches.

Por fin llegamos al lugar y pagamos la consecuente entrada. 20.000 kips, pero no tenia ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER con lo que veíamos esa misma mañana al otro extremo de la ciudad.
Un lugar espectacular, que según íbamos descubriéndolo era aun mas y mas alucinante.
Lo primero que veías, tras pasar una especie de "santuario" de osos rescatados y puestos al cuidado de la organización que aquí se encuentra, (no acabamos de creernos mucho esto de los... santuarios...), era una piscina natural de aguas blanquecinas, (que de no llover se verían azul turquesa), con una pequeña cascada... y una pareja bañándose.
(Es de esos sitios que son tan bonitos que no imaginas que dejan bañarse a la gente).



La primera de las piscinas naturales.

Y así sucesivamente...

Seguimos el curso contrario del agua para ver las demás cascadas y así poder elegir dónde bañarnos; Y os puedo decir que iban de menos a mas! Y lo mejor de todo es que apenas había gente... o por lo menos no tanta como nos imaginábamos podía haber, con tanto turismo que tiene esta ciudad y la exuberante belleza de este entorno. De nuevo pienso, seria el hecho de ser época monzonica... Pues aleluya la época monzonica.


Tarzan tras tirarse de la liana.

Y seguimos subiendo...

Un bañito... y a comer!


Y, lo mejor de todo, todavía quedaba la "traca final".
En lo mas alto del curso del agua, allí se encontraba la cascada mas grande de todas. Aquí no esta permitido bañarse... supongo por la fuerza con la que cae el agua... y bueno... como manera de conservación pienso yo; Y no me extrañaría nada que de aquí a unos años, no dejaran bañarse en ninguna de las piscinas.. porque no se yo cuanto mas puede permanecer intacto y bonito, un lugar como este, con la cantidad de turistas que pueden venir cada año.


Sabri y yo en la cascada principal.

Ya de vuelta a la ciudad, volvíamos por la misma carretera, pero esta vez con sol. Y lo mejor de todo, con un montón de motos mas, de toda la gente que, como nosotros, elije esta opción para desplazarse por aquí.
En fila india, curva a curva y sin ir a mucha velocidad. Con el sol cayendo, y disfrutando de la carretera y las vistas que ofrece, con el río Mekong y la ciudad a lo lejos.
Sencillamente hermoso.

Pero no todo nos salio redondo. Y es que tras pegarnos otra abundante cena en uno de los puestos callejeros del night market, decidimos sacar dinero de uno de los cajeros cercanos... cuando se nos queda dentro la tarjeta.
Y como comprenderéis un Domingo, a media noche, aquí, no hay absolutamente nada que puedas hacer hasta la mañana siguiente que abren los bancos. Y eso significaba perder nuestra vuelta a Vang Vieng, y nuestra clase del Lunes en la escuela.
En definitiva acabamos teniendo que rehacer todos los planes que teníamos, perdiendo media mañana y pagando mas por los cambios del billete de vuelta, todo, por el puñetero cajero....

Pero como decía al principio... cuando se esta de viaje, pasan ciertas cosas que uno no puede controlar, y... o te adaptas... o estas jodido...


Fotos: Julen Esnal


miércoles, 25 de septiembre de 2013

La bahia de Ha Long.


Después de que Moon, la dueña del Blue Sky Hotel en Hanoi, nos facilitara todo tipo de información que necesitábamos en cuanto a Vietnam, decidimos contratar  con ella nuestros siguientes días en "La bahía de los descendientes del dragón de Jade" es así como se traduce literalmente "Ha Long", por la fisionomía de su paisaje. Una de las maravillas del mundo.

Nos debimos de juntar unas 13 personas en el típico barco de madera que veréis en las fotos. Pasaríamos una noche en el barco y otra en un hotel de la isla de Cat Ba, según el paquete que contratamos con Moon.


Sabri en el interior de la cueva.

Durante el primer día, visitamos una enorme cueva, en una de sus casi 2.000 islas, con fantásticas vistas a la bahía, y disfrutamos de una buena hora de kayak por los alrededores, (aunque se quedo corto). También nos pudimos bañar en otra de sus innumerables islas y disfrutar de mejores vistas aun, de toda la bahía desde su mirador.

Vistas desde el mirador de una de las islas.

La noche no estuvo mal, a pesar de lo pequeño y básico del camarote y de su entretenimiento estrella, el karaoke, al que pudimos dar esquinazo en la cubierta del barco, (viendo por cierto, un cielo repleto de estrellas), hasta que terminó.
Intimamos especialmente con una pareja de holandeses muy majos, con los que coincidimos en la mesa tanto para comer como para cenar, aunque pudimos hablar con la mayoría de mochileros que nos íbamos cruzando el resto de los días.
Aceptable comida pero sobretodo muy elaborada, la que degustamos esos tres días.

La gran mayoría, (por no decir la totalidad), de mochileros que nos encontramos por aquí, van en el mismo plan que nosotros, es decir, de varios meses de viaje, por lo que siempre hay anécdotas divertidas o curiosas y consejos que compartir.

El segundo día, llegamos a Cat Ba, otra de sus islas, o la conocida durante la guerra de Vietnam, como "la isla de las mujeres". Por aquel entonces, todos los hombres se dedicaban a la pesca y llegaban a pasar semanas fuera de sus casas, por lo que cuando los americanos aterrizaron por aquí, tan solo vieron a mujeres viviendo en la isla. Es por ello por lo que le dieron ese nombre.

Lo primero que visitamos fue el Parque Nacional, donde hicimos un pequeño treking hasta una de sus colinas, con increíbles vistas a la isla. (Algunos dicen que fue aquí donde se rodó una de las películas de Jurassic Park. Nosotros investigamos este dato pero no lo hemos visto por ninguna parte, pero con ello os podéis hacer una idea de como era la isla. La mayoría, selva, afortunadamente).

Sabri y yo en lo alto de una colina del Parque Nacional.

Sabri intentando bajar por medio de la selva.

Tras una aceptable comida, nos dieron varias opciones para pasar la tarde.
Sabri y yo elegimos alquilar una moto y recorrernos la isla entera visitando casi todas las playas. Unas mas bonitas que otras, pero sin duda, atravesar la isla, con esos paisajes, y a penas sin trafico, fue una sensación especial, de total libertad.
En cuanto al alquiler de la moto... , una Yamaha Nouvo, automatica que petardeaba que daba susto!... que no gusto...
Ni qué deciros que, ni carnet, ni pasaporte, ni seguro... nada! nos preguntaron. Bueno, sí:
- "Has conducido alguna vez una moto?"...
Porque sino, te enseñan en 2 minutos y a correr!
Precio 3€ para toda la tarde.

Sabrina con la moto cuando llegamos al otro lado de la Isla.

El ultimo día se ciñó, a un mas que apacible paseo de nuevo por la famosa bahía como viaje de regreso, dejándonos unas increíbles imágenes de su gente local pescando entre sus incontables islas.











Fotos: Julen Esnal