jueves, 6 de noviembre de 2014

El Cajón del Maipo (I). La Campana.


Nos fuimos de Valparaiso en una micro hasta Santiago (cerca de dos horas), para desde allí, coger el metro, cruzarnos literalmente la ciudad de Santiago, coger otra micro, y llegar hasta lo que llaman el pulmón de la ciudad, el Cajón del Maipo, a dos horas de distancia de la capital.

Allí habíamos reservado el hostal Montaña Mágica, en un pueblecito muy pequeño de la zona que conforma el Cajón; En San Alfonso, a 10 km del pueblo principal, San José.


Pueblos del Cajón del Maipo con el "Monumento Nacional El Morado" al final.


Decidimos finalmente no alquilar un coche para estos días, aunque más tarde, veíamos que se nos iba a hacer difícil movernos por aquí para poder ver todo lo que queríamos.
Pero afortunadamente, y como siempre, dando con la gente adecuada, y adaptándonos a lo que el Cajón nos ofrecía, fue mucho mejor no haber alquilado nada y ahorrarnos el embrollo que eso producía.

El Cajón del Maipo, es un cañón andino, situado entre grandes cerros, macizos y volcanes. Perfecto para hacer cualquier tipo de actividad (raffting, kayak, trekking,...) o simplemente disfrutar del bonito y tranquilo entorno.

El comienzo de la ruta.

Ascensión con vistas.


Nosotros elegimos hacer el trekking mas largo que ofrecía la empresa "Cascada de las animas", la cual estaba a pocos metros de nuestro hostal.
Consistía en subir al cerro de La Campana, con una duración aproximada de 5 horas con guía incluido, por 10.000 pesos.
De nuevo la suerte nos volvió a sonreír, ya que nos tocó un muy buen guía, (Patricio), el cual nos iba explicando todo lo que veíamos.
Una subida algo dura, mas que nada al principio. Pero que se hizo muy amena por las veces que íbamos parando.


Ascensión algo más dura en ciertas zonas.

La primera de las recompensas.

La cosa no acababa ahi... A seguir ruta.


Al final se convirtió en 7 horas por la cantidad de cosas que íbamos viendo y nos iba explicando. Hasta pudimos ver el santuario para la recuperación de animales que tienen en el bonito complejo de la empresa, pudiendo ver animales nativos, como águilas, loros, zorros y hasta un puma que habita en lo alto de las montañas. (Esperamos de verdad que sea un lugar por el que pasan los animales por un corto periodo de tiempo tal y como nos aseguraron...).



Aun quedaba un poquito más...

Hasta que por fin llegamos...

Vistas desde la cima de "La campana". El punto más alto.

Vista con Los Andes al fondo.

Merecida foto de grupo con Patricio y nuestro fiel compañero

No hace falta comentarios...

Preciosos paisajes los que ofrece el Cajon.


Al final del trekking Patricio nos llevo por un camino que nos conduciría hasta una granja donde guardan los caballos para las rutas a caballo. Tuvimos la suerte de verles cuando los bajaban para prepararles pero
hay que tener mucho cuidado cuando bajas delante de ellos ya que en cualquier momento se pueden dispersar y llevarte por delante... Menos mal que encontramos un improvisado recoveco para intentar pasar desapercibidos y no ser arrastrados con ellos...


Con la granja a nuestros pies.









Al final del día conectamos tanto con Patricio que muy amablemente se ofreció, (por un precio razonable), a hacer otro de los trekking que teníamos en mente, y que en un principio descartamos por lo caro que se nos ponía.

Al día siguiente podríamos por fin, ir a ver el glaciar de San Francisco.

Os dejo con algunas fotos más...














Fotos: Julen Esnal

Para los que tengais intención de hacer este trekking, os dejo los datos de Patricio Lavin:
kafu_thor@yahoo.es
Tlf: 57993306

Gracias Patricio.


sábado, 1 de noviembre de 2014

El gran Salto a Sudamérica. Valparaiso; Chile.


Y ahí estábamos, dando por fin el gran salto a Sudamerica.
De Sydney cogimos un vuelo a Auckland. (Sí, por desgracia, con nuestro "around the world ticket" tuvimos que volver a Auckland tan sólo para hacer una parada y seguir ruta hacia Chile...).

El avión era un Boing 737-800 de la compañía Qantas. Bastante mas moderno de lo que esperábamos, y con un inesperado buen desayuno.
El vuelo no duró mas de tres horas; Lo malo fue que tuvimos que esperar otras tres en el aeropuerto, hasta coger nuestro enlace a Santiago de Chile. Tiempo en el que tuvimos que sacarnos la tarjeta de embarque para nuestro siguiente vuelo.
 

Es aquí en Auckland, donde nos dimos cuenta de las rigurosas normas aduaneras chilenas.
Al no tener nada reservado en el país y no tener fecha de salida, parecía hacer peligrar nuestra inserción en territorio americano tal y como veíamos que les estaba pasando a otros viajeros.
Afortunadamente, una tarjeta de crédito y unas buenas explicaciones, dieron paso a la entrega de nuestra esperadisima tarjeta de embarque.




El vuelo de Auckland a Santiago fue en un Airbus 340-300 de Lan Chile. Algo mas antiguo de lo que esperábamos, aunque con un servicio excelente y ... hablando en español! (Que raro se me hacia eso ya...).
No se si la comida que nos dieron estaba realmente buena o es que estabamos literalmente muertos de hambre... el caso es que no me resisti a pedir una segunda racion para los 2 y... lo conseguimos! ... gracias eso sí, a las simpáticas azafatas.


Once horas de viaje, que se amenizaron con el estomago lleno, vino chileno, documentales y películas. Entre ellas, "NO"; Clásica película chilena, perfecta para conocer más sobre el pasado y transición de este país.

Llegar hasta Valparaiso fue mucho mas fácil de lo que esperamos.
En el aeropuerto nos informamos de las opciones que teníamos y todas nos parecían caras. Pero preguntando, y dando con la gente adecuada siempre te daran la mejor, fácil y más barata de las opciones. En este caso era coger un bus nada mas salir del aeropuerto, (2000 pesos) hasta la terminal Los Pajaritos, en el centro de Santiago, y allí enlazar con otro bus que nos llevaría directos a Valpo. Algo que no nos llevo mas de hora y tres cuartos, por 4000 pesos. Todo fue de manera rápida y sencilla.
Ahí vimos lo bien que funciona el servicio de buses en este país.

En la estación de Valpo estaba Jessica, la madre de nuestro gran amigo Claudio, esperándonos para hospedarnos en su casa por unos días.

Al día siguiente, Ismael y Jessica, nos hicieron un estupendo recorrido por los alrededores más típicos de la zona, como Pomaire, un típico pueblo de artesanía chilena en barro; La casa de Pablo Neruda en Isla Negra y parte de la costa de aquella zona. Haciendo alguna que otra parada para probar la gastronomía típica del país.


Algo de lo que se puede ver por Pomaire.

Exteriores de la casa de Pablo Neruda en Isla Negra.

Empanada... algo mas grande de lo normal.


Pero el día no termino ahí, ya que, siendo Sábado, había que salir de carrete (de marcha); Y sabiendo las ganas que teníamos de carnaza, nos invitaron a una riquísima parrillada en un famoso restaurante porteño en el centro de la ciudad. Y no hay parrillada que se precie, sin unos buenos bailes con música en directo! Así que tras un buen pisco (bebida típica chilena) y unos cuantos vinos, como no chilenos, ahí estábamos dándolo todo bailando lo que cayera, bueno excepto "la cueca", baile tradicional chileno que bien dejamos a los más experimentados a que nos mostraran cómo hacerlo.


Esto es a lo que se le llama parrillada chilena... Si señor...


Al día siguiente, y con una ligera caña (resaca), nos llevaron a conocer, el otro lado de Valparaiso, (es decir, la parte derecha de la ciudad, según se mira desde el mar) y quizá con mas tradición y mas turistas . Varios cerros, entre ellos, cerro Alegre, quizá de los más conocidos. Un barrio de antiguas casas coloniales un tanto echadas a perder. Un barrio bohemio, lleno de artistas, (músicos, pintores, fotógrafos, ...), quienes venden sus obras a pie de ... cuesta. Porque eso es lo que tiene esta ciudad. Cuestas y mas cuestas. Y algunas que dan miedo subirlas o peor, bajarlas en coche.










Un barrio lleno de cafés, hospedajes, bares y restaurantes típicos, con comida tradicional. La mayoría con impresionantes vistas al mar y al centro de la ciudad.
Y con ascensores, muchos ascensores o especie de antiguos funiculares, tan típicos aquí, para acceder mas rápido y mejor a los cerros, especialmente para la gente que no cuenta con transporte propio.
Pero sobretodo con su gente. Gente de lo mas acogedora, que entabla conversación o hace lo que sea para echarte una mano e indicarte donde esta todo.


Tipicos ascensores de Valparaiso.


Lo malo fue (a parte de la inmensa cantidad de perros vagabundos que hay por la ciudad), la cantidad de basura que vimos tirada en muchas partes. También es verdad que ese mismo día, se celebraba una famosa tamborilada, la cual hizo que, la falta de un buen y efectivo servicio de recogida de limpieza, y más especialmente una total falta de educación y responsabilidad por parte de participantes, hizo que la ciudad se convirtiera en un improvisado vertedero. 

A la mañana siguiente, daba pena pasear por el paseo de la playa de la cantidad de basura y cristales rotos que había acumulados.
Pero no eramos los únicos asustados por ello, ya que personal del Club náutico, hacia fotos para pedir ayuda a los medios y autoridades, para poder limpiarlo cuanto antes.
Nosotros nos ofrecimos como voluntarios para ayudar a recoger la playa, pero según ellos, ya lo tenían mas o menos controlado... (aunque para nosotros la playa daba miedo de como estaba)... pero parece ser que aquí en Chile, no se lleva mucho esto del voluntariado, por lo que nos dijeron... una autentica pena verlo de esta manera...

Y nosotros nos preguntamos, ... donde va destinado el dinero que recibe Valparaiso, como ciudad "Patrimonio de la Humanidad"?
Alguien sabe responder a esta pregunta?

También pudimos ver y conocer la zona de Viña del Mar. Localidad famosa por el festival de la canción, y lugar de veraneo de muchos chilenos y turistas.
Es increíble ver la diferencia que existe con respecto a Valpo siendo dos lugares pegados, tan solo separados por una calle.
Más moderna y limpia que su vecina, pero sin ese encanto particular y ese calor humano que se aprecia en Valpo. Ese es el gran contraste que se puede ver en esta ciudad.


El ultimo día, después de visitar más sitios de Valparaiso, no nos podíamos ir sin montarnos en uno de los transportes públicos mas antiguos, el trolebus. Con buses traídos desde EEUU en la época de los 40 y 50, todavía siguen funcionando con normalidad, y es una buena forma de hacer un "hop on-hop off casero", (ya que alguna de las rutas son circulares), a un precio de lo más económico.






Esa última noche queríamos corresponder a Jessica e Ismael con otra parrillada, pero antes de eso, nos tenían preparada otra pequeña sorpresa. Ver la ciudad de noche, con sus luces encendidas, desde uno de sus puntos mas altos de la ciudad, en Cerro Alegre. Pero hacia tanto viento y frío ahí arriba, que no estuvimos mucho rato. Da miedo subir, y especialmente, bajar por las empinadas cuestas de los cerros de esta ciudad.

Sabri y Maximo en otra mitica parrillada...

Vista desde uno de los múltiplos cerros.


Bonitos días los que pasamos en Valpo con la familia de nuestro gran amigo, después de tantos años sin vernos. Esperamos poder corresponderles algún día, pero esta vez, en Europa.

Un abrazo enorme les mandamos desde aquí.


Más fotos de Valparaiso:


De comida con Maximo, Ismael y Jesica.






Fotos: Julen Esnal

Por último, queria escribir unas frases que ví escritas por las calles de Valparaíso que no tienen desperdicio:

- Destruye tu estructura mental.
- Te quieren dormir y alienar. Contexta!
- Apaga la TV. Vive la vida.
- Una revolución sin sangre es un verdadero paso hacia el amor.
- Tortura no es cultura. 
- La REVOLUCIÓN es parte de la EVOLUCIÓN.


sábado, 27 de septiembre de 2014

Conclusiones de Oceania.


Algo muy distinto a lo que experimentamos en Asia fue lo que vivimos en estos 2 meses largos viajando entre Australia y Nueva Zelanda.
(Finales de Julio a principios de Octubre de 2013).

De repente nos sentimos como en casa después de un largo viaje. Con cultura similar a la nuestra, una lengua que conocíamos (aunque a veces no me lo pareciera), y un entorno que aun sin conocerlo es como si nos fuese familiar.

Comenzamos casi lamiendo la vitrina de embutido del primer supermercado al que entramos. Y se nos caía la baba viendo la cantidad de platos que podríamos cocinar en nuestra recién estrenada y diminuta cocina de la auto-caravana con la que recorreriamos los 6000 km de la Costa Este Australiana.




Según viajábamos íbamos descubriendo, no sólo los impresionantes lugares naturales que posee Australia, (que parecían decorados de películas), y sus diferentes y preciosos animales, sino que flipábamos con el nivel de calidad de cada una de las instalaciones por donde pasábamos las noches (cuando no dormíamos fuera de dichos campings). Baños impecables, barbacoas como sin estrenar... Sabiendo información de antemano y educadamente...
Todo era tan fácil y tan cómodo comparado a su vecino Asia, que costaba creerlo.

Pero no todo es perfecto... y conforme íbamos viajando y pasando tiempo allí, nos dimos cuenta que faltaba algo...; Que llegaba a aburrir... Todo es tan aparentemente perfecto que se hace aburrido. Un poco de desorden en la vida es bueno! Como leía hace poco en un articulo sobre otra materia... "El caos es necesario en cierto grado"! y allí aparentemente no saben lo que es eso... O por lo menos nosotros no lo vimos en ningún momento...

La falta de historia, no ayuda mucho a mejorar la situación... (que ganas de ver un edificio con mas de 500 años de antigüedad!!).
Y en cuanto a historia... es otro tema que nos resultaba candente por estos lares porque historia, lo que se dice historia, tienen y mucha! lo malo es cómo la han querido ocultar. Porque no hay más que ver a los aborígenes australianos con sus 50.000 años de historia... y a lo que llegó el gobierno y la iglesia hace tan solo unas décadas intentando borrar su pasado, empezando con el rapto de bebes hacia familias "blancas", ya que de esta manera decían, vivirían mejor que como aborígenes.... Por no decir que hasta los años 70 (!) todavía existía el "tiro al aborigen". (!!)


Ruta en auto caravana por Australia.


En Nueva Zelanda llevaron mejor esto de la convivencia con los Maories. (no es que fuera para estar orgullosos, pero fue algo mejor que en su isla vecina).

Lugares igual de hermosos aunque afortunadamente un poquito mas barato que Australia.
Lo peor fue cuando sentí el "bajón del viajero" que tanto me hablaron tras meses de largo viaje. Pero de todo se aprende y se repone uno si quiere seguir viaje. Lo mejor, tomárnoslo todo mucho mas relajado.


Ruta en buses primero por la isla Sur...
... y por último, la isla Norte.


En definitiva, dos países en los que, viviendo y trabajando allí deben ser únicos. (Digamos... un par de años o tres...), pudiendo hacer y disfrutar a tu antojo de la hermosa belleza que nos rodea, que no es poca. Y pudiéndote permitir muchos lujos que a muchos nos son difícilmente alcanzables....
(Ya es una tradición ser jubilado y recorrerte tu país en tu caravana durante 6 meses al año... quien pudiera!).
Y si tan sólo pasas por allí, montártelo de tal manera, gastando lo menos posible... (eso si, fuera del circulo de australianos los cuales, van a otro nivel...).


Lo mejor:
- Sus diferentes tipos de animales (Aus y NZ).
- Sus paisajes y cielos llenos de color.
- La calidad en todas las instalaciones que estuvimos (Aus y NZ).

Lo peor:
- La falta de historia (Aus y NZ).
- Lo caro que resulta TODO. (Aus y NZ).
- El bajon del viajero que me dio (NZ).
- La frialdad de sus habitantes (especialmente Australia).


Disfrutando de las instalaciones publicas.

Paisajes de postal donde quiera que vayas.

Fotos: Julen Esnal