domingo, 16 de marzo de 2014

De trekking por el norte de Tailandia.


No queríamos irnos de esta región, sin hacer un buen trekking recorriéndonos la selva del norte de Tailandia.
El día anterior contratamos la excursión en una de las muchas agencias que se encuentran por el centro de Chiang Mai. Los precios pueden variar mucho entre agencias, y no todas tienen un trekking que se base en "sólo trekking" sin tener que visitar animales o tribus de cuello alto... y aunque no os lo creáis, son mas caras que las que acabo de citar con el circuito completo... Anyway.

Al final nos salio por 1000 baths (unos 25€), con desplazamiento hasta el norte y unas 5 horas de caminata.

Nos debieron recoger a eso de las 7,30 am, pero no llegamos a nuestro destino hasta las... 11,30 am! (Se suponía que serian 2 horas de viaje, pero es un tanto agobiante salir de esta gran ciudad).
Y mas pesado se hace si uno va en un tuk tuk tipo camioneta, con el resto de componentes de la excursión al estilo militar, mirándonos unos a otros de frente, (los 11 que eramos todos europeos por cierto).
Aquí tuvimos, hasta el momento, el susto mas grande de todo el viaje, cuando la manera de conducir, y sobretodo la elevada velocidad a la que íbamos, hizo que tomáramos una curva en una recta perfecta! cruzándonos hasta dos carriles... Poco nos falto estamparnos contra la montaña que había en frente.
Varios de nosotros nos quejamos por la manera de conducir del tipo, y éste lo único que hizo fue enseñarnos los pocos dientes que le quedaban tras una sonrisa ... y bueno, redujo algo la velocidad.

Una vez en destino y tras unas aclaraciones por mi parte con el conductor, ya estábamos deseosos de empezar la caminata.
Cinco minutos antes, atravesamos una aldea para poder llegar hasta la misma selva donde se había montado "Rambo" (en su versión asiática) en el coche. O por lo menos es lo que nos pareció cuando nos bajamos todos de la camioneta para empezar la marcha, porque el tipo ni se presentó como guía, y con el atuendo que llevaba, (pañuelo alrededor de la cabeza, camiseta sin mangas y machete de unos 60 cm de largo en la mano, es lo que nos pareció...).

Os presento a Rambo, nuestro guia.

Cruzando literalmente la selva.


Menos mal que durante la caminata, cuando no estaba cortando a sablazos la vegetación que había frente a nosotros, (y que por cierto, no hacia ninguna falta cortar, ya que el camino era lo suficientemente ancho como para pasar todo el grupo en fila), hacia alguna parada para explicarnos sobre la fauna y flora que íbamos viendo durante la caminata.

Hubo unos cuantos lugares a destacar dentro de la caminata, pero me quedaría con dos en concreto: 
La cascada y la cueva de los murciélagos.

A la cascada llegamos hacia la mitad del trekking para comer y darnos un buen baño, (perfecto para quitarnos el sudor acumulado), disfrutando de saltos desde las rocas, un tobogán natural y en definitiva del increíble entorno.
Allí nos proporcionaron el lunch que entraba dentro de la excursión y el cual consistía en una bolsita con una "bola" de hoja de plátano, con arroz riquisimo en su interior, y unas piezas de pollo para acompañarlo.
No se si era el hambre que teníamos, el entorno donde estábamos, o es que estaba realmente bueno, pero nos sentó de maravilla.

Cascada y lugar donde paramos a comer.


La comida se sirve en hojas de arboles plataneros.


El gran tamaño de los insectos de la zona.


Tras la parada de casi una hora, volvimos a ponernos en marcha y sudar otro poco mas. (Es increíble la humedad que hay en estos lugares). Subiendo colinas desde donde teníamos preciosas vistas de la selva y donde nos encontramos insectos enormes, llegamos a una montaña donde se encontraba la cueva.
Antes de entrar, Rambo hizo una fogata, más que para hacer fuego, para que saliera humo. Lo hizo especialmente para la gente que no iba a entrar a la cueva, para que no les acribillaran los mosquitos.

Debimos entrar una cuarta parte del grupo, y lo hicimos por una entrada que apenas se veía, ya que tuvimos que bajar hasta una especie de cueva semiabierta, y desde ahí, acceder al interior.
Lo que Rambo no nos dijo, fue que había una inmensa colonia de murciélagos, muchos de ellos revoloteando sobre nuestras cabezas, ya que el techo de la cueva era bastante alto.
Yo no soy muy amigo de estos bichos, (es mas, me son bastante desagradables), pero aguanté quedarme un rato mas para ver ese espectáculo.
Afortunadamente llevábamos linternas (de casualidad) con las que pudimos ver más de lo que hubiéramos podido, porque dentro de la cueva había como otra cueva donde se encontraban cientos y cientos de estos... simpáticos animalillos.

Entrada a la cueva.



En definitiva y tal y como esperábamos, pasamos un grandisimo día descubriendo y conociendo más esta preciosa naturaleza que nos rodea, con una buenisima caminata que nos dejo fundidos, pero con ganas de llegar a Chiang Mai y tomar otro delicioso Path Thai.


Fotos: Julen Esnal

jueves, 13 de marzo de 2014

Conociendo la ciudad de Chiang Mai.


Por fin llegamos a nuestro hostel ("Cumpun Guesthouse") después de mas de 20 h de bus desde Vang Vieng. Afortunadamente no era un garaje tal y como pensábamos después de haber visto las persianas bajadas. Es mas, no es que fuera un hotel de cinco estrellas pero los dueños, una pareja formada por un belga y una tailandesa lo tenían bien puesto (aunque sigo convencido que anteriormente era un garaje...).
En general se podría decir que era sencillo, pero confortable y relativamente cerca de la llamada "old city" el centro que se encuentra dentro de la zona amurallada de la ciudad. Una habitación doble con baño por buen precio. Eso si, con algún que otro insecto visitante... pero eso es algo inevitable en este tipo de países...

No tardamos mucho en visitar el centro amurallado para conocerlo y de paso informarnos sobre qué ver o qué tipo de actividades hacer por los alrededores.
Al final decidimos alquilar una moto para el día siguiente y conocer las afueras de la ciudad.
A la noche aprovechamos a cenar en un restaurante local por tan solo 2€... los 2!.
Yo concretamente cene la especialidad nacional, un Path Thai que estaba buenisimo.
Y seguido nos fuimos a visitar el Night market que tanto nos recomendaron. Y la verdad que era enorme y tenia de todo lo que os podáis imaginar... eso si, turisteo puro y duro.

En el night market de Chiang Mai.


Tal y como queríamos, al día siguiente alquilamos un scooter de 125 cc, por 200 baths por 12 horas... y con seguro! (wow!. Lo hubiéramos podido coger mas barato sin seguro pero no quisimos tentar a la suerte...), y nos fuimos a recorrer los alrededores.
Nos recomendaron un par de sitios para conocer, y siendo Domingo, uno de ellos nos comentaron podría estar bastante petado de gente por lo que sin dudarlo elegimos la segunda opción; Un templo budista que se encuentra a unos cuantos kilometros saliendo por la autopista... pero no mereció la pena; Primero porque nos costo bastante encontrar la dirección correcta para salir de esta gran ciudad, y segundo por el intenso calor que hacia... encima comiendonos todo el calor por autopista y llena de coches.
El templo se encuentra en lo alto de un cerro con bastantes arboles, algo que sin duda agradecimos y sin duda fue lo mas bonito de recorrer.
En cuanto al edificio, es bonito, pero después de visitar todos los templos de cada lugar al que ibamos... se llega hacer monótono.
En definitiva, nos recorrimos tantos km y chupamos tanto calor y autopista, que no mereció la pena ir hasta allá.

Aunque mis ansias por conocer no nos impidieron probar la primera opción que nos comentaron, y eso que estaba al otro lado de la ciudad.
Nos costó llegar, pero sin duda hubiera sido la mejor opción desde el principio, ya que para llegar hasta Doi Sethep, (así es como se llamaba el lugar), no se accede por autopista, sino por carretera, y con mucha vegetación, es decir, mas frescos;
Y antes de llegar, de nuevo había que subir, en esta ocasión era mas bien un puerto de montaña, con muchísima vegetación mas tropical y sobretodo, muchas curvas, algo que yendo en moto se hace realmente divertido. Y encima, apenas sin gente...
El problema fue que tantos kms en moto, sin volver a cargar gasolina, nos estábamos quedando prácticamente con el tanque vacío! y no habíamos visto una gasolinera en mucho tiempo. Así que después de disfrutar de las bonitas vistas que la montaña nos ofrecía, nos bajamos todo el puerto de montaña con la moto apagada... una experiencia bajar tan tranquilos y tan en silencio disfrutando del bonito entorno.
Y no se si fue por aguantar la poca gasolina que teníamos, pero llegamos a una gasolinera justo antes de vernos tirados por aquellas carreteras, y a la hora correcta para devolver la moto.

Por la noche, y despues de una buena ducha, tuvimos la oportunidad de quedar con mi amigo Efren, quien por aquel entonces, estaba viviendo por allí (grande verte Efren!).
Junto con él y un amigo, nos recorrimos parte del "hiper" night marquet que se forma los Domingos por la noche. Si pensaba que era grande el que vimos el día anterior, éste era la continuación dominguera que se forma junto con el otro. Miles de cosas vimos que se vendian, mas que nada artesania tipica para turistas, aunque como digo, te puedes encontrar de todo.
Cómo no, no perdimos la oportunidad de visitar otros templos que se encuentran dentro de la zona amurallada del centro, y que quedan dentro del hiper night market. Pero debo decir que fueron bonitos, y visitarlos por la noche les da otro aire. Por lo menos habíamos salido un poco del extremo barullo del mercado...

Un grupo de invidentes tocando musica tradicional tailandesa.

Uno de los templos que visitamos por la noche.


Aprovechamos a cenar en el recinto de uno de estos templos budistas, en el que todos los puestos que había, servían comida vegetariana... y bastante rica. No dudamos en probar unas cuantas opciones de comida local, como los famosos dumplings o Path Thai, aunque había opciones de todo tipo.

Uno de los cientos de puestos de comida del night market.


Después de pasar un buen rato hablando con Efren y su amigo, decidimos recogernos pronto, ya que al día siguiente habíamos contratado un trekking para hacer en una zona mas al norte del país y que nos ocuparía todo el día.

Mucha vida tiene esta ciudad, y mas especialmente a la noche me atrevería a decir.
Como decia mi amigo, perfecta combinación de ambientes, de gente de multitud de países y punto estratégico en Asia para poder hacer base y a la vez seguir conociendo este continente.


Fotos: Julen Esnal
Foto de portada: Una de las calles del centro de la ciudad.


sábado, 8 de marzo de 2014

De Vangvieng (Laos) a Chiang Mai (Tailandia). De la granja a la ciudad.


Unas 20 horas aproximadamente fue el tiempo que nos llevo desplazarnos desde nuestra apacible granja de Vang Vieng, (Laos), hasta la ciudad d Chiang Mai. (Tailandia).

Fueron 4 horas hasta la capital de Laos, volviendo a ver paisajes maravillosos.
Nada mas llegar a Vientiane y dejarnos el bus en un cruce de calles, estuvimos un rato sin saber qué hacer, ya que sabíamos que teníamos que cambiar de bus, pero no sabíamos ni cómo ni cuándo ni dónde, porque nadie nos decía nada.
Era bastante confuso, porque cuando nos vendieron el billete, nos dijeron que nuestra agencia nos vendría a buscar, y allí no había mas que taxis, que por supuesto, se ofrecían a llevarnos a cualquier lado.

Finalmente preguntando y preguntando, alguien nos dijo que esperasemos en ese mismo lugar, porque en un par de horas, la agencia se pasaría a recogernos... Bueno, en esos momentos debes de confiar, porque no te queda mucho mas... así que buscamos un sitio bien cerca para comer y protegernos del intenso sol y bochorno que hacia a esas horas del medio día.

Efectivamente, dos horas mas tarde, un tuk-tuk/camión de la empresa vino para recogernos, pero para llevarnos a la oficina de la agencia, donde tuvimos que esperar hora y media más. Allí por encima, nos enteramos que el bus que teníamos contratado, se había cancelado, por lo que nos ofrecían cambiarnos a otro, devolviéndonos la diferencia ya que éste ultimo no era asiento-cama sino normal.
Debo decir que hasta nos vino bien, porque no es que lleguen a ser mucho mas cómodos los asiento-cama, y por otro lado aprovechamos a que nos devolvieran la diferencia en baths, (la moneda local Tailandesa) para así tener algo de dinero local y no tener que depender de cajero, y menos con todo el equipaje encima.

Por fin salimos de la agencia, de nuevo en tuk-tuk/camión, para llevarnos a la estación, desde donde cogimos un autobús, el cual nos llevó hasta la frontera donde, como siempre, tuvimos que bajarnos con todo el equipaje, esperar a sellar el pasaporte y vuelta al bus. En algun momento, debíamos bajar de nuevo en algún punto para tener el sello de entrada en Tailandia, pero no lo hicimos hasta pasar el puente de "la amistad y hacer otros 60 km mas!, concretamente en Nongkhai, donde se encontraba la aduana de dicho país, y donde por fin, nos sellaron el pasaporte con el sello de entrada.
Pero no fue tan rápido como hubiéramos querido, y acabamos demorando hora y media hasta que volvimos a re-emprender viaje. Concretamente a las 8:00 pm salimos con destino a Chang Mai, llegando a la ciudad a las 7 en punto de la mañana.

Tuk tuk por el centro de Chiang Mai.

Nada mas llegar al hostel que habíamos reservado con anterioridad, vimos que estaba cerrado, pero cerrado de persiana de metal hasta abajo, detalle que nos asusto ya que parecía como si no estuviera ni siquiera en funcionamiento.
Al no poder esperar allí mismo a que abriesen (si es que estaba funcionando como tal, porque mas bien parecía un garaje desde fuera...), le pedimos al "tuktukero" que nos dejara en algún sitio cercano que estuviera abierto a esas horas, para poder comer algo y usar el baño... Nos dejo en un mercado cercano que empezaba abrir poco a poco, pero no era precisamente lo que estábamos buscando...
De todos modos, se nos paso el tiempo allí hasta que decidimos volver al hostel para ver si estaba ya abierto, o se había convertido definitivamente en un taller de reparación de coches...


Fotos: Julen Esnal
Portada: Pasaporte con sellos de Camboya, Laos y Tailandia


miércoles, 5 de marzo de 2014

Curiosidades de Laos



- Laos es otro de los países del sudeste asiático, el cual limita con hasta 5 países.
Su capital es Vientiane con menos de un millón de habitantes.
Fue colonia francesa hasta 1949 que consiguió su independencia.. pero empezó una guerra civil que duro hasta 1975 cuando los comunistas subieron al poder.

- Desgraciadamente Laos ostenta el titulo de "país mas bombardeado del mundo" por todas las bombas que cayeron en la guerra de Vietnam. (Bendita puntería la de los americanos...).
Aun hoy en día es peligroso moverse por ciertas zonas del país ya que aun no se ha podido retirar la enorme cantidad de minas anti personas que quedaron desperdigadas tras la guerra. Es por ello por lo que nos podemos encontrar con mucha gente lisiada.

- Luang Prabang fue en su momento, la capital Real de Laos.



- Laos, y concretamente Luang Prabang esta lleno de templos y monjes budistas, (estudiantes jóvenes la mayoría de ellos).

- No solo se tienen que afeitar la cabeza, sino que también se afeitan las cejas.
Los monjes no poseen mas que sus míticas túnicas naranjas y un plato, el cual utilizan cada mañana en uno de los ritos religiosos mas antiguos, el de las "morning alms".

- "Morning Alms" o "Ceremonia de las almas", es un antiguo rito religioso que celebran los monjes cada mañana, en el cual, en fila india y en absoluto silencio, recogen las ofrendas en forma de comida que los lugareños les ofrecen sentados en las aceras del centro del pueblo.

Monjes recogiendo las ofrendas.

- Las mujeres que se relacionen con ellos en algún momento deben sentarse a un nivel inferior, nunca al mismo nivel. No pueden tocar ni mirar a los ojos directamente a los monjes. Es por ello por lo que, desarrollando nuestro voluntariado en la escuela,  yo me quede con una clase en la que había 3 niños budistas para no "romper con el protocolo" en ningún momento.

- No se debe tocar a los niños en la cabeza. Es de muy mala educación por nuestra parte. En general no se ve bien el mantener contacto físico en este tipo de culturas.

- Es el país mas limpio que hemos visto desde nuestra incursión en el continente asiático.

- Algunos insectos y otras delicatessen forman parte de su gastronomía.

Vendedoras de gusanos.

- La localidad de Vang Vieng era conocida no mucho tiempo atrás, como escenario de fiestas sin medida y turismo barato a causa del tubbing. Esto consistía en alquilar una goma de neumático y dejarse llevar por el caudaloso río Nam Song, parando en todos y cada uno de los bares/discoteca que se encontraban a cada lado del río, recargando "pilas". No es de extrañar que la combinación de alcohol y drogas sin freno, junto con el río caudaloso, diera como resultado una numerosa cifra de muertes cada año.
Afortunadamente hoy por hoy esta práctica ha sido erradicada en gran medida por el gobierno del país.

Gente haciendo tubbing en Vang Vieng.


Fotos: Julen Esnal



jueves, 20 de febrero de 2014

Gastronomia en Laos.


Se podría decir que la gastronómica de Laos es bastante parecida al resto de la cocina del sudeste asiático donde se engloba este país.

El plato nacional por excelencia es el llamado Laap, una ensalada con carne de diferentes animales, troceada, y cocinada con salsa de pescado (muy utilizado para todo tipo de platos en este país).
El plato suele venir acompañado con pimientos, verduras y arroz "pegajoso" (como seria la traducción del ingles, y elemento indispensable en cualquier plato nacional).
En nuestra granja había una variante vegetariana de este plato hecho con tofu.

Ensalada laap de tofu. Foto: Organic farm.

Como curiosidad, decir que entre otras delicatessen que se suelen vender y servir por aquí, nos encontramos con productos tan suculentos como patas de gallinas y gusanos como los que vemos en la foto de abajo.
Y para los mas atrevidos se puede optar por probar los murciélagos o la rata a la parrilla. Solo con ver la cara del tipo de la foto de portada se me caía la baba por probarlo.... ejem...


Gusanos en porciones.. riquisimos!... mentira, no los probre.


Patas de gallina. mmmm buenisimas!. (No, tampoco las probé...)

Nosotros estando en la granja, tuvimos la oportunidad de probar muchos de estos platos, pero con una calidad inigualables en compararcion con otros lugares, especialmente por la calidad de los productos que allí tenían.
Ademas, si tenias ganas de algo diferente, también tenían algún que otro plato mas occidental como el Pancake de Mulberry, perfecto para los mas golosos...(que se lo digan a Sabri...).


Mulberry pancake con miel, mantequilla y limon. Foto; Organic Farm

Y como no, también es muy común la comida callejera, encontrándonos un montón de puestos con los típicos pinchos de todo tipo. Una opción de lo mas barata y muy habitual en los night markets como en Luang Prabang, donde comimos todo lo que quisimos por 1 euro!.

Sabri en el night market de Luang Prabang.

Mercado a medio camino entre Vang Vieng y Luang Prabang.


Fotos: Julen Esnal
Foto de portada, turista probando rata en las proximidades de la cascada de Vang Vieng.



sábado, 15 de febrero de 2014

Voluntariado en Vang Vieng (III). Ultima parte.


Después de pasar un buen, aunque corto fin de semana en Luang Prabang, volvimos a Vang Vieng el lunes para finalizar nuestras tres semanas de voluntariado.
La pena fue, que con el percance de la tarjeta en dicha ciudad, nos perdimos el primer día de la semana para dar clase, quedando tan solo 3 días mas para finalizar nuestro voluntariado como profesores.

Empezamos pues el Martes nuestra semana en la granja de la mejor manera, ya que vimos a los nuevos integrantes de la familia de animales. Nueve lindos cerditos que acababan de nacer hacia tan solo una hora. La madre todavía tenia la placenta colgando.
Me pude quedar horas mirando a los pequeños... entre otras cosas, porque hasta en tres ocasiones tuve que coger a alguno de ellos porque se caían de entre los pequeños agujeros del establo y llegaban hasta el desagüe.
No faltamos ninguno de los días que nos quedaban en la granja para ver como progresaban los cerditos.


Cuantas fotos como esta pude hacer... 


En cuanto al resto, seguíamos ayudando y aprendiendo. También en tareas mas monótonas como quitar las malas hiervas de las plantas de Mulberry, con las que se hace su famoso té. (Aquí afortunadamente no saben o no quieren oír hablar de Monsanto y sus productos).
Incluso pudimos visitar un "Youth Center" muy cerquita de nuestra granja, donde se desarrolla un proyecto con los niños de las aldeas próximas, donde tienen la posibilidad de aprender diferentes tareas, como coser (para luego vender los productos y sacar un dinero), a leer, informática, etc, todo perfectamente coordinado por nuestra  amiga coreana Min Tsun. (Perdona si no estoy poniendo bien tu nombre :(


Min Tsun y su compañero.

Por el resto como siempre, tranquilos y conociendo a mas gente que llegaba a la granja y quería colaborar como voluntarios el resto de su estancia.
Nunca había viajado antes de esta manera, colaborando en proyectos, aunque no fuera por mucho tiempo, y os digo, lo volveré a hacer, ya que es una forma buenisima de estar con gente local y aprender del país o su entorno e implicarte en la evolución de algo.
Simplemente genial.

Nuestro compi de granja, Shai, haciendo un descansito.

Entre los recién llegados, hubo una pareja de uruguayos con los que hicimos muy buenas migas, y con quienes compartimos grandes charlas hablando de nuestras experiencias anteriores. Y nos demostraron lo importante que es salir de la "comodidad" de tu patria, para currar duramente, viajar, aprender y experimentar. Con los veintipocos recién cumplidos, su vida ha dado un giro de 180 grados, sabiendo muy bien lo que quieren y lo que no para su futuro. 

Ellos venían para colaborar en la granja, (cuanto aprendimos con ellos por cierto), pero después de todo lo que les contamos sobre la escuela decidieron echarnos una mano y colaborar como profesores en la clase de los pequeños, tras la marcha de Will.

Yendo a la escuela en bici con el resto de voluntarios.

A pesar de la falta de voluntarios para la escuela, desde que llegamos, siempre pudimos tener todos los niveles cubiertos con algún voluntario. Aunque me gustaría aprovechar desde aquí para animar a todos los que quieran ayudar en este precioso proyecto, y poder seguir ayudando en su educación y por otra parte tener una de las experiencias mas enriquecedoras de vuestras vidas.
(Al final de esta Post, encontrareis los respectivos enlaces por si os pica el gusanillo).

En cuanto a las clases cada vez estaba mas contento, ya que noté una gran mejoría, (especialmente en determinados niños), después del "método examen". Y no solo en algunos de ellos, sino también en mi mismo, que me notaba mas profesional y confiado. 

Competición entre grupos.

Tras una primera parte de la clase haciendo o corrigiendo el "examen", dedicaba una segunda parte a ingeniarme algunos juegos en los que se involucrara toda la clase, y de igual manera, siguieran aprendiendo.
Aquí hice mi segundo descubrimiento como profesor: Enfrentar a niños y niñas como equipos. Esto me demostró que cada vez que competían entre ellos, se involucraran mucho mas y se lo tomaran mas en serio. (Y me refiero curiosamente a la clase de los de menor nivel, ya que no era igual con los alumnos del siguiente nivel, con quienes tenia que hacerlo de otras formas para que se decidieran a participar en las clases). 

Una de las alumnas viendo la clase desde fuera.

Por otra parte era gracioso (y raro a la vez) estar dando clase y ver pasar cualquier tipo de animal por delante del aula, emitiendo por encima algún tipo de sonido.
O que se aprendieran de carrerilla "Can I go to the toilet, please?" si querían salir de clase; Porque hasta que no lo dijeran bien, sabían que no saldrían.
La verdad que a veces era duro, estar dando clase de ingles básico a unos niños, cuando ni yo se lao (su idioma), ni obviamente, ellos tampoco español.
Pero vuelvo a decir, cuando uno quiere expresarse, (mal o bien), pero se hace entender.

Pero todo tiene su final, y ese Jueves era nuestra ultima clase como voluntarios.
Y os puedo asegurar que nos daba muchisima pena dejar tal emocionante experiencia.
Aunque por otro lado nos quedaba mucho viaje y mas experiencias por delante.
Eso si, no nos podíamos ir de allí, sin hacer una foto final de grupo con ambas clases como recuerdo.
Como la que nos hicieron en nuestra cena de despedida en la granja, junto con el dueño de la organic farm, (Mr. T), entregándonos un diploma acreditativo por nuestra participación en el proyecto de la escuela.

Creo que vamos a estar recordando esta experiencia durante mucho tiempo, y no lo digo solo por este blog o las fotos que tome...

Sabri con sus alumnos en la foto de despedida.


Sabri, Mr. T y yo tras la cena de despedida entregándonos el diploma. Foto: Sofia

Aqui os dejo los enlaces tanto de la granja, como de la organizacion EEFA.

Fotos: Julen Esnal
Foto de portada: Matias, Sabri, Mr. T, yo, Sofia y un voluntario americano. (ups, me temo que se me olvido el nombre).




domingo, 9 de febrero de 2014

Fin de semana en Luang Prabang, (Laos).


Tan solo nos quedaba el segundo fin de semana, durante nuestro voluntariado, para conocer la segunda ciudad mas importante de este país, (después de su capital Vientiane), Luang Prabang.

Once euros nos costaba el trayecto en furgoneta, saliendo a las 7 de la mañana, para llegar con algo de tiempo y poder ver algo ya de la ciudad el mismo viernes.
Pero en Asia, en general, (excluyendo a China por supuesto), las cosas funcionan de otra manera. Porque de salir a las 7, acabamos saliendo a las... 9,30!!. Y no, no os creáis que te dan explicaciones... En estas situaciones de repente, no saben hablar ingles.

Pero bueno, estamos de viaje y no vamos a estresarnos, hay que saber adaptarse a las situaciones...

255 km desde Vang Vieng hasta Luang Prabang en... claro, 7 horas... pero pasando por unos pueblos y unas carreteras de curvas con unas vistas espectaculares en medio de las frondosas montañas.
Recuerdo pueblos (mejor dicho, aldeas muy pobres), con autenticas casas de tablones de madera, con multitud de niños jugando con cualquier cosa. Incluso con una especie de monopatines hechos de madera. Con los animales correteando sueltos por todas partes.

Parada a medio camino del viaje. La especialidad, gusanos.

Llegamos al hostel que previamente habíamos reservado, a eso de las 4 pm.
Era una simple habitación con cama doble, nevera y tv, con baño dentro, pero tras 2 semanas en la granja, en una cabaña de tablones y con duchas frías, eso nos parecía un hotel de 5 estrellas.

Ese día no hicimos mas que dar una vuelta por el centro y disfrutar de una preciosa puesta de sol en "Phu Si Hill" (cerro ya mítico en la ciudad, aunque demasiado congestionado de gente para mi gusto). Y pasear por el bonito night market justo a los pies del cerro.

Viendo la puesta de sol.

En el cerro esperando la puesta de sol.

Al día siguiente, aprovechamos para dejar cerrado el billete de vuelta a Vang Vieng, y nuestro pasaje a Tailandia, (ya que no sabíamos cual seria la mejor ruta para entrar al país).
El resto de la mañana, lo dedicamos a ver los numerosos templos budistas y el museo nacional. Y por la tarde alquilamos unas bicis para poder ver los alrededores de la pequeña ciudad y acabar tomando una buena cerveza, viendo la puesta de sol justo al borde del rio Mekong, en uno de los garitos de locales que se encuentran en la ribera del río.
Y ya para rematar el día, nos fuimos a cenar a uno de los puestos de comida del night market, donde tienen buffet libre de comida tradicional, por 10.000 Kip (1€). Nos pusimos literalmente las botas. No es que fuera una delicatessen, pero para el precio que pagas, fue mas que suficiente.

Puestos de comida en el Night Market. 

Hay dos cosas que sin duda nadie se puede perder en su visita Luang Prabang.

La primera es presenciar el "Morning Alms". Un ritual religioso que llevan haciendo los monjes budistas durante mucho tiempo y donde se les puede ver por el pequeño centro de la ciudad en fila india, recogiendo las ofrendas que la gente les va dando.
Todo en absoluto silencio y... medio a oscuras, ya que empieza a las 5 de la mañana.

Nosotros lo pudimos presenciar esa misma mañana, y afortunadamente con muchos menos turistas por lo que parece, suele haber en otros meses del año... quizá por ser época monzonica.
En definitiva algo que, a mi parecer, uno no puede perderse.


Todos en fila en absoluto silencio.

Como el ritual no duró mas de una hora, decidimos volvernos al hostel para descansar un poco mas, antes de ir a conocer otro de los lugares famosos de Luang Prabang, Pak Ou, o la "Cueva de los 1000 Budas".

Decidimos alquilar una moto para poder llegar hasta donde se encuentra la cueva, a unos 25 km del centro, para después ir a otro de los lugares famosos de esta ciudad, justo en el otro extremo de la misma.
En esta ocasión, alquilamos un scooter Yiying, de 50cc. De aspecto retro y fabricación china... bastante mala por cierto; Suficiente para moverse por estos lares, aunque hubiera preferido otra de 100cc.

Invertimos prácticamente medio día en conocer toda esa zona, y ver tanto la cueva, como sus alrededores y volver a la ciudad.
Pero sinceramente, teniendo poco tiempo y sabiendo lo que nos esperaba a la tarde, no hubiera perdido toda esa mañana por allí.

No quiero decir que estuviera mal. El entorno es precioso, lleno de vegetación selvática, junto al río Mekong, pero hacía un calor bochornoso y nos costo mucho llegar hasta aquí, no solo por el estado de la carretera (la mitad del tiempo sobre pista de arena), sino, peor, por lo mal indicado que estaba, lo cual hizo que nos perdiéramos en varias ocasiones retrasandonos mucho mas de lo esperado.

Por supuesto se realizan tours hasta aquí para turistas, tanto por carretera como por barco subiendo el río Mekong, pero como siempre, intentamos huir en la medida de lo posible, de todos estos "tours turísticos" precocinados.

Esperando que nos vengan a recoger para cruzar al otro lado.

Por encima, nada mas llegar a la pequeña aldea nos hacen pagar el barco que se necesita para cruzar hasta la otra orilla donde se encuentra la cueva. 13.000 Kips y tras cruzar, otros 20.000 para entrar a la cueva.
Y todo para que? Para ver una cueva minúscula, con docenas de figuritas de Buda. Nada mas.

Había una cueva algo mas grande en la parte alta de la montaña, pero yendo sin una buena linterna no ves absolutamente nada.

Medio moscas, nos volvíamos a Luang Prabang para atravesarlo y tirar hacia las famosas cascadas de Kuang Xi, cuando justo se nos pone a llover. Hasta tal punto que tuvimos que parar a medio camino porque no podía conducir bien de esa manera. Ahí nos dábamos cuenta como se nos había pasado el día, y era el ultimo que teníamos para ver, lo que para mi, es la segunda cosa mas importante en una visita a esta ciudad.

Sin dejar de llover, aunque en mucha menos cantidad de lo que estaba cayendo, reanudamos la marcha, ya que no nos quedaba mucho tiempo sino para disfrutar de las cascadas.
La carretera no tenia nada que ver con la de esta mañana. Llena de curvitas, (lo cual se disfrutaba mucho con la moto), con vegetación por todos lados y apenas sin coches.

Por fin llegamos al lugar y pagamos la consecuente entrada. 20.000 kips, pero no tenia ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER con lo que veíamos esa misma mañana al otro extremo de la ciudad.
Un lugar espectacular, que según íbamos descubriéndolo era aun mas y mas alucinante.
Lo primero que veías, tras pasar una especie de "santuario" de osos rescatados y puestos al cuidado de la organización que aquí se encuentra, (no acabamos de creernos mucho esto de los... santuarios...), era una piscina natural de aguas blanquecinas, (que de no llover se verían azul turquesa), con una pequeña cascada... y una pareja bañándose.
(Es de esos sitios que son tan bonitos que no imaginas que dejan bañarse a la gente).



La primera de las piscinas naturales.

Y así sucesivamente...

Seguimos el curso contrario del agua para ver las demás cascadas y así poder elegir dónde bañarnos; Y os puedo decir que iban de menos a mas! Y lo mejor de todo es que apenas había gente... o por lo menos no tanta como nos imaginábamos podía haber, con tanto turismo que tiene esta ciudad y la exuberante belleza de este entorno. De nuevo pienso, seria el hecho de ser época monzonica... Pues aleluya la época monzonica.


Tarzan tras tirarse de la liana.

Y seguimos subiendo...

Un bañito... y a comer!


Y, lo mejor de todo, todavía quedaba la "traca final".
En lo mas alto del curso del agua, allí se encontraba la cascada mas grande de todas. Aquí no esta permitido bañarse... supongo por la fuerza con la que cae el agua... y bueno... como manera de conservación pienso yo; Y no me extrañaría nada que de aquí a unos años, no dejaran bañarse en ninguna de las piscinas.. porque no se yo cuanto mas puede permanecer intacto y bonito, un lugar como este, con la cantidad de turistas que pueden venir cada año.


Sabri y yo en la cascada principal.

Ya de vuelta a la ciudad, volvíamos por la misma carretera, pero esta vez con sol. Y lo mejor de todo, con un montón de motos mas, de toda la gente que, como nosotros, elije esta opción para desplazarse por aquí.
En fila india, curva a curva y sin ir a mucha velocidad. Con el sol cayendo, y disfrutando de la carretera y las vistas que ofrece, con el río Mekong y la ciudad a lo lejos.
Sencillamente hermoso.

Pero no todo nos salio redondo. Y es que tras pegarnos otra abundante cena en uno de los puestos callejeros del night market, decidimos sacar dinero de uno de los cajeros cercanos... cuando se nos queda dentro la tarjeta.
Y como comprenderéis un Domingo, a media noche, aquí, no hay absolutamente nada que puedas hacer hasta la mañana siguiente que abren los bancos. Y eso significaba perder nuestra vuelta a Vang Vieng, y nuestra clase del Lunes en la escuela.
En definitiva acabamos teniendo que rehacer todos los planes que teníamos, perdiendo media mañana y pagando mas por los cambios del billete de vuelta, todo, por el puñetero cajero....

Pero como decía al principio... cuando se esta de viaje, pasan ciertas cosas que uno no puede controlar, y... o te adaptas... o estas jodido...


Fotos: Julen Esnal